Atlético de Madrid 4 – Real Madrid 0

Años después del : “Se busca rival digno para derbi decente.” se quedaron con las caras desencajadas y sufriendo un gran derrota, amargando el cumpleaños de su estrella y endulzando los paladares y corazones atléticos.

Era 7 de febrero de 2015. Me sentaba delante de la televisión pocas horas después  de comer, en el salón de la casa de Hernán Cortés, por el que han pasado personas y situaciones realmente importantes en mi vida. Un sábado a las 4 de la tarde en esa casa lo que menos se veía era fútbol, pero yo iba a ir en contra de esa norma por una vez. Nerviosa desde por la mañana por vivir mi primer derby madrileño como atlética le escribí a mi amiga Carol, que no podía esa tarde ver el partido.

Yo me animé a hacer algo diferente. Un primer derby de esta calidad siendo atlética tenía que vivirse de manera especial, y qué manera! Lo ví desde el portatil y escuchando la radio, a la vez que le retransmití, el himno del Atleti, las alineaciones de ambos equipos y los goles con algún comentario humorístico -profesional de los que suelo hacer. Recuerdo que fue una tarde mágica. El primer derby entre estos dos equipos que viví fue la final de Champions en Lisboa, siendo todavía culé pero apoyando a los rojiblancos. En Roma, en casa de un madridista. Tortilla de patata, cerveza, un cuarto con sofá, tele y un póster de Marcello Mastroiani y muchas ganas de ese partido. Me sentó muy mal el final del partido, pero todavía no sentía los colores como los siento ahora ni en el 4-0.

“Y a Kevin Roldán, contigo empezó todo.” Gritaba Piqué en la celebración en el Camo Nou. Si Piqué, con él continuó un show que empezó a las 4 de la tarde y acabó a las 6. 4 goles marcados en el Vicente Calderón y una herida emocional abierta en los madridistas que tardó en cerrarse.

Tiago abría el marcador, Saúl marcó el gol soñado por los niños rojiblancos: una espectacular chilena, Griezmann hizo el tercero para cerrar la tarde con broche de oro a cargo de Mandzukic en el minuto 90 de partido. Era el cumpleaños de Cristiano Ronaldo, pero a quienes dieron los regalos fue a los atléticos. Me acuerdo de gritar los goles con gran efusividad, de mandar los audios al instante como si de un programa de radio se tratara, de emocionarme con los gestos y las caras de preocupación de los blancos… En definitiva: recuerdo disfrutar muchísimo de un gran partido siendo una rojiblanca más. Como dato “curioso”: Moyá fue un espectador más, no vio el balón peligrar en su zona.

Los de Simeone, con él a la pizarra y al mando, le tomaron el pulso, la técnica y el partido entero al Real Madrid. Si bien no empezó el partido con buen pie el atlético tras una lesión de Koke y un golpe en a nariz de Godín fueron entrando en calor y juego para cambiar el rumbo negativo. Tanto se cambió que cada llegada de los rojiblancos al áea rival era activar los nervios a quienes tenían enfrente. Los madridistas pedían clemencia, el atlético más intensidad a cada balón. Asi brilló un partido que unos reclamaban y otros pensaban que no iban a ver en años. Años después del : “Se busca rival digno para derbi decente.” se quedaron con las caras desencajadas y sufriendo un gran derrota, amargando el cumpleaños de su estrella y endulzando los paladares y corazones atléticos.

Un partido para el recuerdo, bajando el sueño al terreno de juego y haciéndolo realidad. Así entré con buen pie a formar parte de esta familia. Sé que no es lo normal, pero es un gran recibimiento.

 

 

Atlético, gracias por todo y nada

Hace 5 meses vi como perdía una ronda de copa del Rey en el Calderón contra el Celta. Pensaba que sería mucho más sencillo de lo que parecía ese partido, pero me equivoqué. Vi el partido de casualidad. Estaba en un bar en El Burgo de Osma con mi gran amiga. No le gusta el fútbol pero me hizo el favor de quedarnos en el primer bar que estuvimos a ver un poco del partido. El primer tiempo en un bar, el segundo en otro. Mientras, antes de comenzar el partido hablé con un señor mayor de aquel Betis de Gordillo, de Agapito Iglesias y de sus operaciones.

Ya me fui de ese bar con mal sabor por el resultado del partido. Me llevó mi amiga a lo que allí llaman “el templo atlético”. Se llama El Círculo ese bar. Aluciné. Todo del Atleti, todo. Camisetas, bufandas, fotos… Y es que desde este verano todavía le tengo más cariño a ese pueblo. Allí celebran una pequeña parte de la temporada los rojiblancos. En el puente que une el pueblo con la zona del río vi este verano una foto de mi querido Griezmann, y otra del resto del equipo, y sonreí al conocer el lugar. En El Círculo nos tomamos una cerveza con jamón y vi como el Celta desempataba el partido. Los que allí estaban desesperaban, entre ellos yo. Me acerqué a unos chavales que se apoyaban en uno de los barriles de mesa y les dije: Tranquilos, aún se pueden ganar 2 trofeos esta temporada. Quiera o no, algo acerté.

Me fui cabizbaja, pero pensé en otras cosas, no podía desaprovechar la visita de esa manera. Había tenido invitación y oportunidad de ir a ver este partido al Calderón y el compromiso, incancelable, me lo impidió. Nunca pensé en ese final.

Yo, que aprendí a querer al Atlético a base de escuchar historias a cargo de mi amiga y compañera Carol, de la filosofía que marcan, de ciertos jugadores de los que ya me viene de lejos… Yo, que dejé de lado a mi Barcelona después de toda la vida culé y tanto grito de amor hacia ciertos jugadores y entrenadores. Yo, que vi perder a los culés vestida de azulgrana, al lado de Carol vestida de rojiblanca, y tiempo después bajar la cabeza por que perdiese en Lisboa… Yo, que no me enfadé ni entristecí por aquel final de liga de 2014 y su desenlace ya conocido. Yo, que vi como con el Atlético de Madrid a mi querido Real Zaragoza descender a Segunda y yo lloraba delante de la televisón, sin parar, por el tremendo castigo inmerecido. Yo, que me emocioné hasta la lágrima al ver recoger la copa del Rey a los rojiblancos y ganarles al Madrid hace unos años siendo culé. Yo, que canté con Courtois y lo alabé hasta el día de hoy con su: Salta, salta, salta, pequeño canguro. Yo que todavía recuerdo el segundo en el que Adrián saca un balón desde la portería a punto de entrar, que sufrí en navidad con el angustioso partido contra el Rayo, me enfadé con el resultado contra el Barcelona en esta Champions, y me comí la cena y las uñas en el partido de vuelta con el Bayern después de tener miedo en el primero y de gritar “gol” y comerme la mano con el golazo de Saúl en plena calle, tengo un presentimiento.  Mañana este equipo al que todavía me queda mucho para quererlo de lleno, se va a llevar la orejona bajo el brazo.

Carol me escribió un wahtsapp en el descanso de la vuelta contra el Bayern que ponía: <<Nos vamos a clasificar Patri.>> Yo estaba ya de los nervios y fue una inyección de tranquilidad que no puedo explicar todavía hoy. Como un abrazo por detrás en el momento indicado, como cuando coges el sueño y ya todo tu cuerpo descansa. Como ese mensaje que no recibiré y me encantaría, de aquí a un mes, con todos mis exámenes por decidir. Y tuvo razón, nos clasificamos. Yo acerté en Instagram de manera brutal, todo he de decirlo y ella corroboró.

Hoy estos a los que estoy aprendiendo a querer se juegan la final de la Champions, algo que casi vaticiné en enero en ese precioso pueblo de Soria. No veré la final en ese bar, ni con los que allí estaban, sino con un madridista, como hace 2 años, pero veré un partido en el que gane o pierda mi segundo equipo voy a estar feliz. Porque sé que quiero seguir siendo de este equipo muchos, muchos años más. Tengo el alma cuatribarrada y blanquillo el corazón, pero una parte de él es rojiblanca. No puedo expresar ahora mismo la emoción que seguramente sentiré, pero por alguna razón me dice que va a ganar el Atleti. Va a ganar porque he visto iluminarse el cielo de Madrid en más de un derby a fuego entre ambos equipos, he visto un 4-0 favorable a este equipo, a Ronaldo desesperar por los jovencitos de Simeone, y he visto como me latía el corazón al ver a los guerreros luchar. Yo los quise en semifinales, pero más los quiero en Milán. Vamos atléticos, poco a poco, voy a más, vosotros me hacéis ir a más. A por la victoria campeones!!

El Derbi definitivo, otra vez

“Sólo los más grandes son capaces de afrontar la más dulce de las victorias junto a la más cruel de las derrotas.”

El Atlético siempre ha hecho unas grandes campañas publicitarias y, aunque ésta no haya sido una de las que más han calado, como siempre golpea justo en el clavo. Aquellos que no vivieran el partido no pueden imaginarse cómo se sintió aquella final de Champions (hablamos de ella en un pasado lejano, para probar a ver si así duele menos).

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Muchos niños de ahora no serán capaces de imaginar lo que les dolió a los atléticos esa final, ese gol, del minuto 93. Quizá, sólo quizá, sean los holandeses quienes puedan recordar una decepción de tal calibre. Sí, como perder un mundial en la prórroga, tengo mis motivos para decirlo.

La última gran victoria del Atlético, el año cumbre de la historia del club, 1996, el doblete, hace exactamente veinte años y un día.
Yo, atlética acérrima desde que tengo memoria, no soy capaz de recordar esa victoria. Sin embargo puedo recordar perfectamente los dos años en segunda, el “infierno rojiblanco”, se masticaba en los billares que el Atleti había bajado a Segunda, que decía Sabina. Recuerdo a aquel familiar que tan  atlético había sido, dejaba el barco, y me regalaba un álbum de años de recortes de periódicos, que me esforcé en completar semana a semana. Recuerdo un anuncio en el que un tal Mono Burgos salía de una alcantarilla y todo el mundo se reía de un comercial tan absurdo. Con el tiempo, creo que no pudo haber analogía mejor. Recuerdo pertrecharme de una cinta del pelo ancha e imitar al polémico portero y al ya mítico disparo de Figo, que se convirtió en representación teatral de toda reunión familiar que se preciase.

En el 2004 jugué en el Atlético féminas, y al fin conocí cómo se sentía ser del Atleti desde dentro, llevar la camiseta, aunque fuera jugando con niñas de doce años.

Los niños que crecieron en mi época (o un poco antes) crecieron siendo los únicos de clase del atlético (con otro compañero, o dos, a lo sumo). Crecimos rodeados de familiares que nos preguntaban por qué éramos del Atleti (sí, como en el anuncio), con amigos que se burlaban y reían, año tras año, derbi tras derbi.

Recuerdo obstinarme, enfadarme y hasta llorar año tras año. Recuerdo discutir con el padre de una compañera camino al colegio, diciendo que esta vez sí que sí, que iba a marcar Torres el primer gol, y que les íbamos a ganar.

Imagínense una infancia y adolescencia así, imagínense media vida sufriendo, minuto a minuto, sin conocer la victoria. Hasta que la conocimos, y en Europa, de qué manera, aunque los demás pelearan por la Champions para nosotros éso era un sueño hecho realidad. Recuerdo mis primeras lágrimas en Neptuno, gritar hasta quedarme sin voz. Curiosamente, entre esas decenas de cánticos no estaba aquel de “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el 96” Nadie se imaginaba soñar con ello, ni siquiera yo.

Los más optimistas lo soñaron, lo imaginaron, juraron y, de verdad, creyeron, que este año sí, que íbamos a ganar la Liga. Yo no lo creí hasta el último minuto. No fui capaz de soñarlo, ni siquiera, hasta que quedó media hora para el final del partido. “Treinta minutos. Veinticinco minutos” Me informaba, ¡como si no lo supiera! Un madridista sentado a mi lado.

El árbitro pita el final del partido y no soy capaz de moverme. No sé qué hacer. Entierro la cabeza en los brazos, me paso una y otra vez las manos por la cara. Lloro. Se me escapan las lágrimas y me doy cuenta que las manos me tiemblan tanto que no puedo ni chocarlas con los vecinos. Aún noto el temblor en los dedos ahora, mientras escribo esto.

Era lo que no nos habíamos atrevido a soñar. Era la victoria en el último partido, era ganar la Liga. Era el sueño de miles de niños que se hicieron del Atleti en el descenso, de quellos que, cuando les gritaban que habían vuelto a perder otra vez, respondían cantando a gritos el himno.

Y llegamos a la final de Champions. Dejando atrás al Chelsea, Milan, y al propio Barcelona. Para encontrarnos contra nuestra pesadilla de todos los años, con el vecino de campo, con el compañero de trabajo, de mesa en el instituto, el colega del bar, con el hermano, el tío y para muchos, también con el compañero de cama. Era la ocasión perfecta y no podía ser más emocionante. Unos se jugaban la décima, otros la primera. Imposible de saber quiénes iban con más ganas.

Decía un artículo (y daba de nuevo en el clavo), que ése era El Derbi. Con mayúsculas. Que, si normalmente un derbi duraba todo un fin de semana, hasta el lunes en el trabajo, donde alzabas la cabeza orgulloso y lanzabas una pulla, o la agachabas y musitabas que otra vez tendrías la revancha; pero ése derbi iba a ser el definitivo, la victoria o la derrota definitiva, que redimiría las heridas que ambos aún se sanaban (una copa perdida el año anterior el uno, años de derrotas el otro). Ése derbi se viviría toda una vida.

Y así fue, o así será, porque aún se siguen sintiendo las consecuencias de aquella cruel derrota.

Un gol de Godín un poco de carambola nos empezó a llevar al cielo. Pero aún no nos lo creíamos. Pasaban los minutos y sufríamos cada vez más, pero así era como jugábamos. Éramos el equipo que infartaba el Manzanares, nos llamaban el Pupas, y era por algo. Cinco minutos de descuento. Creo que Simeone fue reflejo de todos los atléticos en ese momento. La indignación ¿¡Cinco minutos!? ¡qué exageración! Y sufríamos, volvíamos a sufrir y nos veíamos siendo el Pupas, nos veíamos perdiendo otra final en el último minuto. Algunos de nosotros teníamos el pasado tan subido a la espalda que no supimos soñar. Y perdimos, volvimos a perder. A falta de dos minutos para la victoria más absoluta de nuestra historia. A dos minutos del sueño jamás soñado, de llegar al cielo tan solo cantando un himno con sabor a gloria. Gloria que se truncó a dos minutos del fin a manos de un magnífico Ramos.

No hay palabras para expresar la crueldad de ése momento.

Recordad todo lo que os he contado: una infancia de derrotas, ¿por qué eres del Atleti? Os hemos vuelto a ganar. “Se busca rival digno para un derbi decente”. Y te encuentras en el momento en que todo puede cambiar “es el derbi definitivo” la gloria. La tienes. Ya puedes saborearla. La copa está en el estadio y en tan solo dos minutos más (después de miles de minutos de lucha, de cansancio) rozarás el cielo con tus manos.

Es entonces cuando lo pierdes todo.

Te levantas, gimes, te hundes en el asiento, gritas, intentas en vano contener unas lágrimas de rabia que se escapan de tus ojos. Ante ti, tu ciudad, tus amigos, tu familia, están rozando la gloria.

La prórroga son sólo treinta minutos en los que intentas recuperarte del shock. No te importan los goles, por mucho que suene tópico. Empiezas a hacerte a la idea, a aceptar que no pudo ser, y a sentirte orgulloso de tu equipo, que ha luchado por lo que nadie creía que pudiera luchar, y ha estado a punto de conseguirlo. Intentas hacerte a la idea, aunque no lo conseguirás al escuchar el pitido final, ni a ver la copa en unas manos que no son las del capitán que esperas, ni cuando la estatua rodeada de gente es la equivocada; sabes que pasará a la memoria del fútbol y años después seguirás pensando “tan sólo dos minutos, la teníamos tan, tan cerca.”

Esa noche sólo quieres irte a dormir, tragarte la rabia, la decepción y la tristeza para, a la mañana siguiente, volver con la cabeza bien alta, dar la enhorabuena al vecino y decir, con total confianza esta vez, que la próxima vez seréis vosotros quien ganéis.

Hace dos años escribí esto, y muchas cosas han cambiado. Quedan sólo dos días para que la final se repita y resulta que el Derbi definitivo no era tan definitivo.
Ya no hay miedo en el Atlético, ya no vamos con la sensación de ser el equipo que tiene las de perder, ya no hay partido en el que mi Atleti no tenga muchas papeletas para ganar. Hemos crecido mucho en estos dos años, y este sábado, Atleti, vas a ir a por ellos. No por Lisboa, no por la revancha, ni porque el fútbol te lo deba después de tantos batacazos injustos. Porque el Atleti se merece tocar el cielo con los labios, y besar la copa. Es hora de bajar el pasado de la espalda y soñar más fuerte que nunca.
Hasta el sábado, atléticos.

F.C.Barcelona 1 – Atlético de Madrid 1 Intensidad y lucha

El Barcelona sale airoso de un partido que tenía bastante perdido


Un Atlético en muy buena forma y con la cabeza muy bien puesta en esta Champions hizo sufrir a un dudoso Barcelona que si no es por Iniesta hubiese ido muy justo el equipo. Fue él el artífice del giro de partido que dieron.

Messi medio desaparecido, el gol de Neymar por asistencia de Iniesta, el golazo de Diego Ribas sirvió para que el Barcelona tuviese que espabilar todavía más y salir de su letargo, aunque en general fue un buen partido. Muy luchado, muy igualado, no solo por el resultado y muy pendientes de lo que se están jugando. La pena va a ser que uno de los dos no pasará de ronda, aunque en mi opinión deberían pasar los 2. Sería un palo tremendo que el Barcelona ni siquiera se quedara en un puesto decente esta Champions y para el Atlético el batacazo sería gordo viendo la trayectoria que están llevando últimamente.

Para mí los mejores: Iniesta y Diego Ribas.

Lo inentendible: Los dos cambios que hizo Simeone

Lo peor: El contínuo teatro en el que vive Neymar cada vez que sale al campo de juego.

A.C.Milan 0 – Atlético de Madrid 1

De cabeza a Madrid

A veces no solo con tener un nombre que suena bien y que ha sonado bien en los últimos años o décadas vale para alzarse en un buen partido. Este Milan, aunque me pese decirlo, no está para jugar este tipo de competiciones tal como lo ha hecho esta noche. Recuerdo el partido de la temporada de Champions pasada contra el Barcelona, rival más duro que este Atlético en un perfecto partido. Algo falla desde hace mucho en la ciudad italiana.  Un equipo de renombre que hace las cosas bien un día y al otro fatal no es un buen equipo. Solo tira de Ballotelli, de Kaká si se puede y en ocasiones de Pazzini. En cuanto se acaba la mecha de Ballotelli, el día que la tiene activa, se acabó el Milan. Es la triste realidad.
Un Milan que esta noche a brillado muy poco, a pesar de estar bastante igualado el partido la mayoría del tiempo. Pensaba que acabaría en empate a 0 y tocaría trabajar mucho en el Calderón

El Atlético de Madrid, tan bien como está actualmente, ha ido a hacer un buen trabajo y lo ha conseguido. Un buen tiro a puerta de corner y un gol. Eso es de un gran equipo. 
San Siro enmudeció con el paradón de Courtois, única ocasión realmente perfecta para los rossoneros y con el fantástico gol de cabeza de Diego Costa. Supieron jugar de tú a tú y ganó la sabiduría. 

Un Milan en deuda con el buen fútbol, unos pilares que se desmontan poco a poco y un Atlético en guardia. Poco se puede decir. La primera parte ha sido muy positiva para los rossoneros pero no saben aguntar más tiempo. Bien por ese Atlético que ha sabido jugar y aguantar la presión en los momentos más complicados.

Tenía miedo de este Atlético y del fojo Milan y he tenido razón, aunque el Milan ha intentado hacer todo lo posible por presionar y activarse durante los 90 minutos. El desequilibrio se ha visto claro. Poco a poco. 

Demos paso al buen trabajo y fútbol en Madrid. No todo está perdido. Esto solo es un pequeño tropiezo.



Onces

MILAN: Abbiati; De Sciglio, Bonera, Rami, Emanuelson; De Jong, Essien; Poli, Kaka, Taarabt; Balotelli

ATLETICO MADRID: Courtois; Juanfran, Miranda, Godin, Insua; Arda Turan, Gabi, Suarez, Koke; Garcia, Costa.

Cruces de octavos de final en Champions 2013/2014

Una vez terminada la fase de grupos, empieza casi casi, la verdadera Champions. Con perdón para los que no han pasado pero ahora entra en juego algo más que el fútbol, la emoción el fútbol a lo grande. Comienza la auténtica magia de las noches de Champions.

Así han quedado los cruces esta mañana en el sorteo:

Manchester City – F.C.Barcelona
Olympicos – Manchester United
Milan – Atlético de Madrid
Bayern Leverkusen – P.S.G.
Galatasaray – Chelsea
Schalke 04 – Real Madrid
Zenit – Dormund
Bayern Munich – Arsenal

Mucha suerte a todos, sobretodo a mis dos equipos. La ilusión está servida.

Observaciones:  
– 11 marzo, Atletico – Milan
– Partido en Manchester (18-19 o 25-26 de febrero) y en el Camp Nou (11-12 o 18-19 de marzo)
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Barcelona 3 – Milan 1


El monologo catalán vuelve a reinar sobre el campo.

Un gol en propia puerta de Piqué y 3 en la portería de Abate logran cazar a un flojo Milan.

Un partido lento, pausado, solo moviendo el violín el Barcelona hace que los culés pasen la fase de grupos con 10 puntos en Champions.

Un dudoso penalti a favor del Barcelona consigue que Messi marque a los pocos minutos de empezar el partido. El Milan apreta pero poco puede hacer, el Barcelona es superior en este partido en todos los aspectos. Solo hay que esperar el contraataque y que la defensa de 6 de los italianos haga efecto.

Tras un gran pase logra Sergio Busquets el segundo gol. Los italianos se ponen nerviosos y empiezan a buscar alguna solución rápida para cambiar el rumbo del partido. La defensa hace aguas y los delanteros no dan una, entre lo que les cuesta llegar a portería y su mala puntería…

El tercer gol del Barcelona, el segundo de Messi, una auténtica obra de arte. Una preciosa pared con Cesc y supera al portero con mucha clase. Abbiati no puede hacer nada, solo mirar como entra el balón, el alzamiento de balón es demasiado largo para que el portero desde el suelo pueda atraparlo. 

Hay que destacar también la jugada entrando en portería de Neymar. Se va de 4 jugadores del Milan a los que deja sentados y por poco no entra en balón en la red. Aunque como jugador es bueno debería no ser tan marrullero. Ya que estamos, Ballotelli ha salido al campo a no enterarse de nada. No ha tocado un solo balón desde que ha entrado ni ha hecho absolutamente nada. 

El gol que Piqué mete en propia puerta es un gol de Kaká al que le falta muy poco para entrar y el culé sin querer le da con el pie haciendo el primer y único gol del Milan. 

A los italianos les falta mucho para llegar a un buen nivel de Champions y aun con todo al Barcelona le falta empeño. Ha sido un buen partido por parte de ambos equipos. Tenían muy bien definidas sus actuaciones y sus deberes de trabajo. 
Alineación A.C.Milan: Abbiati; Abate, Zapata, Mexes, Emanuelson; Poli, Montolivo, De Jong, Muntari; Kakà, Robinho.
Alineación Barcelona: Abbiati; Abate, Zapata, Mexes, Emanuelson; Poli, Montolivo, De Jong, Muntari; Kakà, Robinho.

A.C. Milan 1 – F.C. Barcelona 1


Para mí el partidazo de la Champions, los nervios que no pueden desaparecer, la emoción del buen futbol, los goles que no sabes de qué parte cantarlos… No era una noche cualquiera, ni un partido más de estos dos grandes equipos, era mi partido. Como siempre, y como me hice a la idea, me perdí el himno del Milan, aquel que tantas ganas tengo de cantar. No sé cómo lo consigo pero siempre acabo perdiéndome el himno de la Champions, el del Milan y el italiano. A decir verdad el italiano he podido escucharlo y cantarlo una vez. La final del europeo 2012.

Pensando ver una versión diferente del Milan – Barcelona que hicieron la temporada de Champions pasada, cuando el Barcelona acabó pidiendo la hora y el único que salió a dar explicaciones a pie de campo fue Piqué el rumbo del partido ayer fue una cosa indefinida totalmente. “Reconozco que hemos jugado mal pero recodar que somos el Barcelona” declaró Piqué hace un año. Ayer el único que deslumbró y tampoco para echar cohetes fue Kaká en el equipo rossonero. Los azulgranas tuvieron pocas ocasiones de hacer el juego de siempre, el Milan fue a impedir jugar y a intentar marcar los máximos goles posibles. No fueron marrulleros pero tampoco caballeros. Ni siquiera fue un partido bonito. 

Solo hubo dos goles todo el encuentro. Uno por parte de Robinho, que desapareció tras el gol y un grandioso toque de balón elevándolo por encima de un jugador de Barcelona, y fue cambiado por Balotelli y otro por parte de Messi. El de Robinho fue a los 10 minutos de juego y el de Messi a los 23. Ahí se acabó el partido para ambos equipos. Mucho me temí que se acabaría así, con esos goles y acerté.  Poco juego, mucha defensa, en la que en ocasiones todo el Milan estaba retrasado en la línea defensiva, y por lo menos un punto para cada uno. Un partido con un sabor agridulce. Todos los aficionados al futbol sabemos el nivel actual de estos dos equipos, lo que no se entiende es lo que hicieron anoche. Ni presión, ni juego, ni fútbol. Hay que reservar fuerzas porque los azulgranas tienen el clásico este sábado y el Milan no está para dar espectáculos muy amenudo y llevan una racha muy irregular en liga, puede ser una explicación de lo que se vio anoche en San Siro, la otra podría ser que solo es fase de grupos y de su grupo pueden pasar los dos tranquilamente sin esfuerzo pero cualquier aficionado anoche esperábamos bastante más. 

Al menos disfrutamos con el rejuvenecimiento de Kaká, con los goles y con ver a estos dos equipazos en San Siro.

Sorteo Champions 2013 – 2014

Grupo A. 
Manchester United – Shakhtar – Bayer Leverkusen – Real Sociedad


 
Grupo B. 
Real Madrid – Juventus – Galatasaray – Copenhague

 
Grupo C. 
Benfica – PSG – OLympiacos – Anderlecht

Grupo D. 
Bayern Munchen –  CSKA Moscú – Manchester City – Viktoria Plzen

Grupo E. 
Chelsea – Schalke 04 – FC Basilea – Steaua Bucarest

Grupo F. 
Arsenal  – Olympique Marsella – Borussia Dortmund – Napoli

Grupo G. 
F.C. Oporto – Atlético de Madrid – Zenit – Austria Viena

Grupo H.
F.C.Barcelona – AC Milan – Ajax – Celtic

Mejor jugador de la Champions de la temporada 2012 – 2013: Franck Ribéry

Franck Ribéry es el mejor jugador de Europa con 36 votos. Messi se ha llevado 13 y Cristiano, 3

Estos son los partidos del Milan en la fase de grupos:

 

A.C. Milan 3 – PSV Eindhoven 0

El A.C. Milan entra en Champions League.

Boateng y Balotelli, con 2 goles de Boa y 1 de Ballo el Milan se mete en la fase de grupos para la Champions. 

Anoche el estadio Giusseppe Meazza vivió una noche espectacular en la que el equipo italiano goleó a los holandeses. Los italianos lograron la victoria tras doblegar un empate a uno producido en el campo del PSV. 
Boateng goleó primero a los 9 minutos de empezar el partido, y a partir de ahí se les encarriló el partido.

Un equipo que no es el que era hace unos ños, que muerde pero está perdiendo fuerza. Hay que esperar a ver hasta dónde llega en esta Champions y que vaya decente en la Serie A esta próxima temporada. De momento ya han perdido su primer partido de liga contra el Helias Verona de Luca Toni.

Esta es una de las declaraciones de El Shaarawy: “I feel good. My objective on the field is to score and my performace is very important too”

Esta es la celebración de uno de los goles.