El fútbol y la amistad

“El fútbol nos hizo amigas, el tiempo nos ha hecho hermanas.”

El fútbol ha cambiado mucho a lo largo de los años. Tiene cosas muy positivas y otras, innegables, que no lo son tanto. Como siempre yo prefiero quedarme con las positivas e intentar darle la vuelta a las negativas. He conseguido grandes logros en mi vida gracias a este deporte, personales y profesionales. Dentro de las personales, grandes amistades. La última que he conseguido es de hace pocos meses y una de mis grandes amistades tiene ya casi 5 años.

Hasta hace unos años nunca habia tenido una amiga que le gustara el fútbol como me gusta a mi, ni siquiera alguien con quien poder tener grandes conversaciones de este deporte, siendo del equipo que sea, ni quedar para ver partidos juntas.

En 2013 en Roma conocí a tres personas que me abrieron los ojos y me alimentaron en el mundo del fútbol. Tres versiones diferentes a la mía, que en el fondo eran, junto a la mía, iguales. Con dos de ellas hice y aprendí periodismo en pequeña escala, con otra, además de periodismo, gané una de las mayores amistades que ahora tengo en la vida. Una persona que empezó, sin querer, cambiándome de equipo y ha acabado cambiando muchos aspectos de mi vida.

De ella es de quién os quiero hablar. Una de las primeras, si no la primera a quien acudo cuando necesito un consejo sobre algo importante en la vida. Quien me aconseja dando siempre la respuesta necesaria, el camino que mejor ve para mi, esa respuesta que aunque no me guste tengo que aceptarla porque sé que es la buena. Quien me enseña y ayuda a ser mejor persona, me hace ver lo que no soy capaz de ver, alguien que no critica si no que ayuda cuando lo ve necesario, que no juzga, entiende, que no necesitas que te diga que te tiene cariño, te aprecia o te quiere, lo demuestra siempre. No ve mis fallos como algo negativo, le da la vuelta y lo convierte en positivo y mejorable, haciendo que me sienta mejor. Me tiende siempre una mano y sé que siempre, siempre, puedo contarle lo que me pase. Una amiga que te hace sentir orgullosa y feliz de tenerla en tu vida, y en muchas ocasiones hasta dudar si tú le devuelves el mismo cariño. Y eso no es siempre fácil de saber llevarlo. Es tanto lo que recibo que a veces no sé si de verdad al revés es, al menos, parecido. Me ha enseñado de verdad lo que en tiempos tanto se enorgullecían aquellos que siempre había adorado: humildad y valores en las cosas importantes de la vida, las de verdad y las que son importantes para nosotras.

Empezamos una conversación el 11 de octubre de 2013 hablando de fútbol y música, con una copa de vino en la mano. En cierta medida son placeres de la vida. Y como todo lo que se fragua lento es mejor, seguimos subiendo confianza, amistad, nos convertimos años mas tarde en compañeras de profesión convencidas de las grandes cosas que podíamos lograr juntas y cada vez que nos volvemos a ver es un momento para recordar.

Por eso ahora cada vez que piso Madrid me suena a “Cruzando el paraíso” de Lokillo. Por eso Madrid me sabe a rock, a dulzor, a otro respirar, a otro fútbol, que ya es mío, a ella, a tantas y tantas historias y anécdotas que hemos compartido. A tanta vida juntas en tan poco tiempo que hasta sin haber estado en su casa sé dónde tiene la tele y mil cosas más quenos hemos  ido contando a través de estos años. Le debo tanto, le admiro tanto, queda tanto por aprender a su lado y espero que pueda enseñarle algo que lo de menos es que nos uniese el fútbol tras una conversación sobre música. Hay personas que entran en tu vida como auténticos regalos, que la vida te las pone delante para que des gracias por la amistad que se crea, por quien te quiere y tú quieres. De esas personas que enseguida puedes decir: “te quiero en mi equipo, en mi vida” y sin saber cómo ni porqué, en la suya también te quieren.

Hace hoy exactamente 3 años que me llevó por primera vez al Calderón a que lo conociera en directo haciéndome cumplir un sueño que ella misma había creado sin querer que llegase a tanto. A día de hoy ya hemos pisado juntas nuestro otro templo del fútbol, un gran regalo, una mañana maravillosa en un viaje muy necesario y muy grande.

Los regalos aparecen en forma de personas y no solo suplió una carencia que me parecía importante y necesaria sino que es un pilar fundamental en mi vida.

Roma y el fútbol nos presentaron, la vida nos unió. Gracias fútbol por este regalo que me diste en la ciudad mágica.

El Derbi definitivo, otra vez

“Sólo los más grandes son capaces de afrontar la más dulce de las victorias junto a la más cruel de las derrotas.”

El Atlético siempre ha hecho unas grandes campañas publicitarias y, aunque ésta no haya sido una de las que más han calado, como siempre golpea justo en el clavo. Aquellos que no vivieran el partido no pueden imaginarse cómo se sintió aquella final de Champions (hablamos de ella en un pasado lejano, para probar a ver si así duele menos).

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Muchos niños de ahora no serán capaces de imaginar lo que les dolió a los atléticos esa final, ese gol, del minuto 93. Quizá, sólo quizá, sean los holandeses quienes puedan recordar una decepción de tal calibre. Sí, como perder un mundial en la prórroga, tengo mis motivos para decirlo.

La última gran victoria del Atlético, el año cumbre de la historia del club, 1996, el doblete, hace exactamente veinte años y un día.
Yo, atlética acérrima desde que tengo memoria, no soy capaz de recordar esa victoria. Sin embargo puedo recordar perfectamente los dos años en segunda, el “infierno rojiblanco”, se masticaba en los billares que el Atleti había bajado a Segunda, que decía Sabina. Recuerdo a aquel familiar que tan  atlético había sido, dejaba el barco, y me regalaba un álbum de años de recortes de periódicos, que me esforcé en completar semana a semana. Recuerdo un anuncio en el que un tal Mono Burgos salía de una alcantarilla y todo el mundo se reía de un comercial tan absurdo. Con el tiempo, creo que no pudo haber analogía mejor. Recuerdo pertrecharme de una cinta del pelo ancha e imitar al polémico portero y al ya mítico disparo de Figo, que se convirtió en representación teatral de toda reunión familiar que se preciase.

En el 2004 jugué en el Atlético féminas, y al fin conocí cómo se sentía ser del Atleti desde dentro, llevar la camiseta, aunque fuera jugando con niñas de doce años.

Los niños que crecieron en mi época (o un poco antes) crecieron siendo los únicos de clase del atlético (con otro compañero, o dos, a lo sumo). Crecimos rodeados de familiares que nos preguntaban por qué éramos del Atleti (sí, como en el anuncio), con amigos que se burlaban y reían, año tras año, derbi tras derbi.

Recuerdo obstinarme, enfadarme y hasta llorar año tras año. Recuerdo discutir con el padre de una compañera camino al colegio, diciendo que esta vez sí que sí, que iba a marcar Torres el primer gol, y que les íbamos a ganar.

Imagínense una infancia y adolescencia así, imagínense media vida sufriendo, minuto a minuto, sin conocer la victoria. Hasta que la conocimos, y en Europa, de qué manera, aunque los demás pelearan por la Champions para nosotros éso era un sueño hecho realidad. Recuerdo mis primeras lágrimas en Neptuno, gritar hasta quedarme sin voz. Curiosamente, entre esas decenas de cánticos no estaba aquel de “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el 96” Nadie se imaginaba soñar con ello, ni siquiera yo.

Los más optimistas lo soñaron, lo imaginaron, juraron y, de verdad, creyeron, que este año sí, que íbamos a ganar la Liga. Yo no lo creí hasta el último minuto. No fui capaz de soñarlo, ni siquiera, hasta que quedó media hora para el final del partido. “Treinta minutos. Veinticinco minutos” Me informaba, ¡como si no lo supiera! Un madridista sentado a mi lado.

El árbitro pita el final del partido y no soy capaz de moverme. No sé qué hacer. Entierro la cabeza en los brazos, me paso una y otra vez las manos por la cara. Lloro. Se me escapan las lágrimas y me doy cuenta que las manos me tiemblan tanto que no puedo ni chocarlas con los vecinos. Aún noto el temblor en los dedos ahora, mientras escribo esto.

Era lo que no nos habíamos atrevido a soñar. Era la victoria en el último partido, era ganar la Liga. Era el sueño de miles de niños que se hicieron del Atleti en el descenso, de quellos que, cuando les gritaban que habían vuelto a perder otra vez, respondían cantando a gritos el himno.

Y llegamos a la final de Champions. Dejando atrás al Chelsea, Milan, y al propio Barcelona. Para encontrarnos contra nuestra pesadilla de todos los años, con el vecino de campo, con el compañero de trabajo, de mesa en el instituto, el colega del bar, con el hermano, el tío y para muchos, también con el compañero de cama. Era la ocasión perfecta y no podía ser más emocionante. Unos se jugaban la décima, otros la primera. Imposible de saber quiénes iban con más ganas.

Decía un artículo (y daba de nuevo en el clavo), que ése era El Derbi. Con mayúsculas. Que, si normalmente un derbi duraba todo un fin de semana, hasta el lunes en el trabajo, donde alzabas la cabeza orgulloso y lanzabas una pulla, o la agachabas y musitabas que otra vez tendrías la revancha; pero ése derbi iba a ser el definitivo, la victoria o la derrota definitiva, que redimiría las heridas que ambos aún se sanaban (una copa perdida el año anterior el uno, años de derrotas el otro). Ése derbi se viviría toda una vida.

Y así fue, o así será, porque aún se siguen sintiendo las consecuencias de aquella cruel derrota.

Un gol de Godín un poco de carambola nos empezó a llevar al cielo. Pero aún no nos lo creíamos. Pasaban los minutos y sufríamos cada vez más, pero así era como jugábamos. Éramos el equipo que infartaba el Manzanares, nos llamaban el Pupas, y era por algo. Cinco minutos de descuento. Creo que Simeone fue reflejo de todos los atléticos en ese momento. La indignación ¿¡Cinco minutos!? ¡qué exageración! Y sufríamos, volvíamos a sufrir y nos veíamos siendo el Pupas, nos veíamos perdiendo otra final en el último minuto. Algunos de nosotros teníamos el pasado tan subido a la espalda que no supimos soñar. Y perdimos, volvimos a perder. A falta de dos minutos para la victoria más absoluta de nuestra historia. A dos minutos del sueño jamás soñado, de llegar al cielo tan solo cantando un himno con sabor a gloria. Gloria que se truncó a dos minutos del fin a manos de un magnífico Ramos.

No hay palabras para expresar la crueldad de ése momento.

Recordad todo lo que os he contado: una infancia de derrotas, ¿por qué eres del Atleti? Os hemos vuelto a ganar. “Se busca rival digno para un derbi decente”. Y te encuentras en el momento en que todo puede cambiar “es el derbi definitivo” la gloria. La tienes. Ya puedes saborearla. La copa está en el estadio y en tan solo dos minutos más (después de miles de minutos de lucha, de cansancio) rozarás el cielo con tus manos.

Es entonces cuando lo pierdes todo.

Te levantas, gimes, te hundes en el asiento, gritas, intentas en vano contener unas lágrimas de rabia que se escapan de tus ojos. Ante ti, tu ciudad, tus amigos, tu familia, están rozando la gloria.

La prórroga son sólo treinta minutos en los que intentas recuperarte del shock. No te importan los goles, por mucho que suene tópico. Empiezas a hacerte a la idea, a aceptar que no pudo ser, y a sentirte orgulloso de tu equipo, que ha luchado por lo que nadie creía que pudiera luchar, y ha estado a punto de conseguirlo. Intentas hacerte a la idea, aunque no lo conseguirás al escuchar el pitido final, ni a ver la copa en unas manos que no son las del capitán que esperas, ni cuando la estatua rodeada de gente es la equivocada; sabes que pasará a la memoria del fútbol y años después seguirás pensando “tan sólo dos minutos, la teníamos tan, tan cerca.”

Esa noche sólo quieres irte a dormir, tragarte la rabia, la decepción y la tristeza para, a la mañana siguiente, volver con la cabeza bien alta, dar la enhorabuena al vecino y decir, con total confianza esta vez, que la próxima vez seréis vosotros quien ganéis.

Hace dos años escribí esto, y muchas cosas han cambiado. Quedan sólo dos días para que la final se repita y resulta que el Derbi definitivo no era tan definitivo.
Ya no hay miedo en el Atlético, ya no vamos con la sensación de ser el equipo que tiene las de perder, ya no hay partido en el que mi Atleti no tenga muchas papeletas para ganar. Hemos crecido mucho en estos dos años, y este sábado, Atleti, vas a ir a por ellos. No por Lisboa, no por la revancha, ni porque el fútbol te lo deba después de tantos batacazos injustos. Porque el Atleti se merece tocar el cielo con los labios, y besar la copa. Es hora de bajar el pasado de la espalda y soñar más fuerte que nunca.
Hasta el sábado, atléticos.

Final Coppa Italia 2014

La noche que odié el fútbol.

Empezaba nuestra noche en Nápoles. Esa que no olvidaremos fácilmente, o al menos yo, hablo por mí. Buscábamos un bar que nos había recomendado el del hotel para cenar, Starita. Todavía no se me ha olvidado el nombre, un mes después y me acuerdo de aquello perfectísimamente. Cogimos el metro y nos dirigimos a eso de las 10 de la noche casi a la parada donde se suponía que estaba cerca el bar, Materdei. Yo esperaba pasar por algún lugar que tuviera televisión a vista de calle porque se celebraba la final de la Coppa Italia esa noche. Jugaban el Napoli con la Fiore.

Toda la semana llevaba contando esto mi profesor de “economía de los eventos”, aunque no había dicho qué equipos jugaban o si lo había dicho yo no me enteré. Por la tarde cuando llegamos al hotel me enteré que había habido un muerto y 3 heridos en Roma a causa del partido, enfrentamientos entre aficionados.
La pizzería fue difícil de encontrar, muy difícil diríamos las 3. Por el camino encontramos una flecha en una especie de callejón que daba a una gran calle en la que indicaba en dirección contraria a Starita. Una viejecilla entraba en el portal al lado de donde estaba la flecha, nos indicó que teníamos que bajar e ir hacia la izquierda. Primera vez que nos indicaban hacia Starita. Nosotras le creímos y retrocedimos. No encontramos el sitio ni nada que se le pareciera. Yo vi a través de una televisión que estaba el futbol muy avanzado en un cutre bar que encontramos y noté como el tiempo se nos estaba echando encima.
Volvimos a subir por la misma cuesta por la que bajamos por si habíamos entendido mal a la señora y ahí vino la segunda situación clave de la noche. Mientras mirábamos el mapa que llevábamos por si nos estábamos confundiendo de calle o nos había engañado la señora se paró un coche a nuestro lado y rápidamente nos preguntó si necesitábamos ayuda. Por supuesto que la necesitábamos pero no sé hasta qué punto la suya. La verdad es que se nos había echado la noche encima sin darnos cuenta, teníamos mucho hambre y estábamos empezando a desorientarnos.
Seguimos andando hacia otra dirección y encontramos otra flecha con Starita. Se estaba haciendo de rogar el puñetero bar, demasiado.

Mientras todavía seguía el futbol en la televisión porque se oía algún grito de gol de vez en cuando, pero nada serio. Cuando por fin encontramos el bar, en una calle grande pero la verdad que nada localizable se produjo en la calle una especie de estallido. Fue de alegría. Por la minúscula que era la televisión que tenían en el dichoso bar vi como entrevistaban a Benítez, el entrenador del Napoli y se sabía que habían ganado el partido y la copa.

La gente salió corriendo del bar y allí nos quedamos las 3, mirando a los 3 camareros y ellos a nosotras. Nadie nos atendía, había poca comida en unas bandejas en el mostrador y ni siquiera carta de precios por ningún lado. El bar, por cierto, muy pequeño. Salimos de ese cuchitril con la cabeza medio agachada y sin saber dónde mirar. En la calle se había montado en unos minutos una especie de guerra civil. Se ve que en esta ciudad se celebran así las victorias de su equipo. Los coches iban a toda velocidad por esa calle, lo mismo que las motos, en las que la gente va sin casco y es muy normal ver 3 personas subidas encima. Lo que yo vi aquella noche fueron muchos adolescentes en moto.
La gente gritaba por la calle, estaban como locos. Aquello se volvió un lugar muy peligroso por momentos. Solo se veía gente correr, coches y motos ir a velocidades inimaginables y pitando con fuerza, derrapando, petardos pequeños por cualquier calle… Y mientras nosotras 3 intentando salir de allí, muertas de hambre y con el miedo en el cuerpo desde que empezó aquello. Aquella noche la ciudad se transformó en una ciudad totalmente diferente de la que habíamos visto por la mañana. Desapareció todo su encanto. En unos minutos habíamos pasado de tener hambre a estar apuradísimas de miedo sin saber muy bien qué hacer ni hacia dónde ir. Yo no recordaba haber vivido una situación de tanto miedo desde hacía años, de hecho cada vez que lo pienso sigo sin tener en mente algo parecido. Puede parecer algo exagerado pero no lo es. Es una cosa que si no lo vives no puedes decir nada, y aseguro a cualquiera que lea esto que no se lo deseo absolutamente a nadie.

Yo agaché la cabeza desde que salimos del famoso bar y empezó a superarme la situación. Intentábamos ir a un ritmo medianamente rápido pero sin correr, por calles que no recordábamos haber visto por la mañana, calles amplias por la seguridad pero cuanto más amplias más miedo me daba. Agarrada a una de mis amigas seguí todo el camino, mientras me preguntaba cómo estaba. Ni siquiera era capaz de contestar nada con claridad. En una de estas preguntas se me ocurrió decir que si salíamos de esta situación medianamente airosas y sin un rasguño, por la causa que fuera, les invitaba mañana a las 2 a algo de la pastelería callejera situada en la galería Vittorio Emmanuele. Algo que por cierto cumplí. De eso no se olvidaban tampoco al día siguiente. Cuando ya parecía que había un poco más de tranquilidad, al menos en la calle por la que estábamos pasando, vimos una pelea en directo. 4 o 5 chavales pegando a otro que estaba en el suelo, sin gritar ni nada, pero ellos le daban y mientras unas chicas estaban comiéndose un helado mirando la situación. Creo que nada más podíamos esperar de aquella noche después de ver esa escena. Por supuesto aceleramos el paso todavía más si podíamos hasta que llegamos a un puesto de comida callejero. Ahí nos paramos a comprarnos algo de comer. No había nadie comprando. Nos acercamos y empezamos a pedir y en pocos minutos nos rodearon. La gente acudió a comprarse cena a ese puesto después de ver que nos parábamos. La cosa se había calmado, estaba mucho más pacífica. Ya no se escuchaban ni petardos, ni motos, ni coches, ni salvajes gritar…

Suceso ocurrido durante el partido. Garrogna.

Aquella noche me dio asco el futbol, me dejó de gustar. Me dieron repelús las celebraciones futbolísticas después de ver aquello.  Me sentí mal conmigo misma al no saber que se celebraba esa copa, que estaba en juego ese partido, que podía haber averiguado algo más. Sobre todo me sentí mal por mis amigas, porque ya que controlo tanto podía haber controlado un poco más la situación y haber evitado ir ese fin de semana a esa ciudad. No sabía qué pensar, qué hacer, qué decir… Al poco de cenar callejeando aquellas cosas tan ahogantes algunas y tan medianamente pasables otras por fin encontramos la puñetera plaza y minutos después a quien buscábamos.
La plaza en cuestión, de la que no me acuerdo del nombre, estaba llena de gente. Plagada sería mejor palabra para definirlo. Tranquilidad no puedo decir que se respiraba pero por lo menos veías a la gente que solo fumaba porros y bebía en pequeños grupos de amigos. Parecía que la cosa se había tranquilizado, o por lo menos en ese espacio. Yo me calmé y traté de volver a mi estado medio normal. Aun así nos separamos un poco de la gente y nos quedamos en un lateral de la plaza intentando comernos aquellos engrudos que nos habíamos comprado. Lo que sea por comer algo, yo estaba muerta de hambre. A esto hay que añadirle que yo iba con bailarinas y me hacían un daño en los pies terrible, desde hacía muchas horas.

Una vez pasada toda la vorágine de la noche pero sin estar seguras de querer seguir en la calle y menos ir de fiesta, ya que hacía horas que se nos habían quitado las ganas, y por lo menos yo no las había recuperado esperamos un rato qué hacer. En medio de la tranquilidad escuchamos un petardazo que retumbó toda la plaza y acto seguido alguien en medio de la misma sacó una bandera gigantesca del Napoli y empezó a ondearla. Aquello había dejado de ser una especie de San Fermines medio tranquilos a ser Fallas. Volvió a entrarnos el miedo y ahí fue cuando definitivamente decidimos volver al hotel. Nuestro cuerpo no estaba hecho para volver a pasar por algo parecido a lo de antes. No había tanta necesidad de salir, de tomarse una cerveza o de hablar en la calle viendo el panorama.

 

Real Madrid 3 – F.C.Barcelona 4

Festival de goles en el Bernabéu

Siempre que hay un clásico los aficionados más aferrados a uno de los 2 equipos se dedican a alabar, en ocaciones, sin razón practicamente todo lo que hace su equipo y a desporticar contra cualquier pequeña acción del rival. Así es muy dificil disfrutar de este gran partido, seas del equipo que seas. Yo no quise amargarme la existencia y lo vi como buena aficionada al fútbol, sin pensar en otra cosa. 

7 goles en este partido son muchos goles, demasiados. También es verdad que esto no refleja realmente la actualidad liguera de ninguno de los 2 equipos, ni entre ellos mismos. Pero el fútbol es así, no siempre es lo que debería ser.

Un árbritro que pitó las cosas como él las vio, aunque no siempre las vio bien, porque a parte de todo es humano, y hubo errores en las 2 partes. Esta va a ser la única cosa que diga del árbrito, sin entrar en detalles, porque ya he oído de todo.

Un gran partido de Benzema y de Iniesta, porque no solo ganan y brillan los grandes. Mientras unos atacan a Messi por sus vómitos él les hace un Hat-Trick en sus campo. Cristiano intenta hacer algo y Bale se reengancha si encuentra compañero. Un espectáculo de goles digno de ver y admirar, de aprender y disfrutar, si hubiese ganado el Madrid, como pensaba que pasaría con un resultado similar escribiría así. No lanzo bombazos criticando.
A mí me apreció un gran partido, incluso antes de los penaltis, sean o no acciones de esta categoría, y cuando el Barcelona iba perdiendo, aunque me doliese. 

 Todos los goles

Volver a sonreír

El Real Zaragoza, envuelto a líos del club, acusaciones, querellas, abogados, recortes de libertad de expresión y demás está respondiendo bien a cada partido jugado. 
Por suerte, los líos políticos y empresariales de la cúpula no están afectando a que los jugadores hagan bien su trabajo y ganen los partidos. 

Ya van 4 partidos en los que el equipo no ve la derrota en sus marcador y. 4 partidos, 12 puntos posibles y 10 puntos ganados. Para un equipo tan irregular como este es una gran noticia. No hay nada mejor que callar a quienes te critican, que corregir a los que un día te dieron la espalda, que dar un puño sobre la mesa y pensar que es posible recuperar el estado anímico y sonreír. Sonreír ganando, sonreír sumando de 3 en 3 cada fin de semana, en La Romareda o fuera de ella. Porque en casa tienes a tu afición animándote en la grada y fuera también, menos gente pero el mismo aliento de fuerza.
Todo es posible si se hace un buen juego sobre el césped. Los partidos se pueden perder si se juegan mal, pero es más fácil ganarlos. Para eso, muchas veces, hay que tener actitud ganadora y contar con que es posible ganar. La temporada pasada jugaban en Primera Division y igual el nivel era más exigente del que ellos podían tener, pero en Segunda no valen las excusas. Hay que salir a luchar cada pertido, pelear cada balón y dejarse la piel sobre el campo como lo están haciendo en estos últimos partidos, porque además de ganar están jugando muy bien.

Ir en cuarta posición a estas alturas de temporada, y con estos números está muy bien, además de haber marcado 7 goles en 4 partidos y de haber encajado solo 3. Números difíciles de creer hasta ahora por cómo estaba respondiendo el equipo anteriormente. Nuestro máximo goleador, con goles y juego muy bonito: Roger Martí. 

Hasta el final de temporada  queda mucho y este globo tal como se hinfla se puede deshinflar muy rápidamente. 

Habrá que esperar que pasen algunas jornadas más pero creo que es ahora cuando algunos empezamos a creer el lema de esta temporada: Volver a Sonreír. Volver a Primera división.

Movimientos zaragocistas invierno 2013

El Real Zaragoza contrata al futbolista César Arzo. Fue presentado ayer pero se anunció en la web oficila del club aragonés este pasado domingo, mientras se jugaba el partido contra el Real Murcia en La Romareda, en Zaragoza. 
Procede del KAA Gent Belga y estará en el Real Zaragoza hasta la temporada 2015/16.

En la presentación en La Romareda.

 Vídeo de la presentacion:

Además el club quiere sacar a Movilla, Ortí, Paredes y Jose Mari por fichas altas.

Via laotraliga y Web del Real Zaragoza y Cuenta oficial de Twitter del Real Zaragoza

El sube y baja zaragocista


El Real Zaragoza en segunda división es todavía más inestable que en primera. 
Tan pronto gana y realiza un buen partido como pierde desesperadamente contra un equipo que no debería haber perdido. Es una cosa difícil de entender o fácil si se trata de este equipo. Aquí brilla la inestabilidad deportiva además de la política e institucional. Seguí el último partido a través de la red social Twitter y a parte del marcador desde la cuenta oficial del club, sigo a periodistas y aficionados a este equipo. Me gustaron mucho los comentarios de los aficionados a parte de los oficiales. Los twits se llenaron de positivismo al ver como el equipo mejoraba, como los jugadores volvían a dar muestras de calidad y a renovar de esperanza los corazones de los aficionados y periodistas seguidores del equipo. 

Este domingo, partido que jugaron contra el Mallorca en la isla, yo llevaba en Marino, un pueblo cerca de Roma, la camiseta del Zaragoza, la de hace unos años negra. Me paré de seguir el partido cuando iban 1 -3 y ya no pude ver el resultado final hasta por la tarde, cuando ví que habían ganado 2 – 4. Una buena alegría para acabar el día. Con este equipo nunca se sabe por más que domine todo el partido. Puede acabar perdiendo de manera tonta, pero sin que nadie sepa ni entienda el cómo ha podido cambiar tanto el partido en tan poco tiempo. A modo de alegría al ver que mi equipo ganaba dije que era porque estaban dando una celebración de bendición del vino y a la vez habían bendecido espiritualmente mi camiseta. A veces me gusta pensar que es por algo divino por lo que el Zaragoza realiza partidos como este último. Si soy sincera yo siempre he creído en el equipo, desde el inicio hasta el final de temporada aunque a veces reconozco que me cuesta seguir haciéndolo. A veces es difícil creer en los buenos resultados si ves la evolución del equipo y otros es difícil hacerlo cuando lo que manda no es la razón si no el corazón y la pasión. 

Esperemos que el equipo juegue tan bien como este último partido o hace dos, ya que el penúltimo también lo perdió y podamos seguir subiendo en la tabla. Poco a poco y con tranquilidad, pero siempre trabajando y mejorando el equipo debería subir a las posiciones altas. Ahora está en el puesto número 11, que en realidad no es mal número si tenemos en cuenta la irregularidad del equipo en los partidos pero ya que somos un equipo de primera venido a menos, supuestamente, creo que deberíamos estar entre los 5 primeros. No tanto por calidad, que tengo claro que no la hay para tal cosa, aunque sería lo normal, sí como grupo fuerte que debería ser y como rige la regla no escrita pero sí sabida o pensada como normal en este caso. Al igual que el Mallorca y el Dportivo de la Coruña, cosa que no sucede con ninguno de los 3 equipos.

Kaká en el Milan

Kaké è ritornato. 

4 años después de su marcha Ricardo Kaká vuelve al Milan. 

Kaká: “Por fin vuelvo a casa, estoy muy feliz”. Estas fueron sus primeras declaraciones a su vuelta a Milán.

Ricardo Izecson dos Santos Leite salió del Milan con intención de mejorar todavía más su palmarés y carrera deportiva. Fue un error haber salido del club. Es uno de los traspasos más caros de la historia del fútbol pero de poco sirvió.


Primera etapa en el Milan

En el Milan fue un triunfador. Llegó por 8 millones y medio de dolares, en 2003. En su primera temporada en el club marcó 10 goles en 30 partidos, ganó el Campeonato de la Serie A y la Supercopa europea
Con Shevchenko, su amigo, formó una importante y dura pareja en el equipo en la temporada 2004 – 2005. Esa temporada marcó 7 goles en 36 partidos y volvió a ganar la Supercopa de Italia
Kaká fue elegido el mejor mediocampista de la final de la Liga de Campeones de la UEFA 2004 – 2005. Partido jugado contra el Liverpool. 
Fue noveno en la elección del Balón de Oro en la edición del 2005.  


La gran noche de Kaká en Old Trafordd resumido en este vídeo. Tuvo mucha “culpa” de que el Milan ganara aquella Champions del 2006/2007. El astro brasileño deslumbró durante toda la competición pero brilló en la última noche. En el mítico teatro de los sueños, el 24 de abril de 2007.
Era delantero del grupo de Ancelotti. Era el grupo inolvidable de Kaká, Pirlo, Gattuso, Abrossini, Gilardino, Inzaghi… los magos del balón rossonero.

En semifinales les tocó lidiar con el Manchester United del joven Cristiano Ronaldo, y los maestros Rooney, Ryan Giggs y Paul Scholes
Kaká marcó el que él mismo ha calificado como su mejor gol, empatando el partido. 

El primer tiempo fue un auténtico recital del Milan, con un Kaká portentoso. El Milan perdió finalmente 3 – 2 pero Kaká aquella noche ganó medio Balón de Oro. A la vuelta en San Siro el Milan ganó 3 -0






En 2007 consiguió su primera Liga de Campeones de la UEFA contra el Liverpool y el Mundialito de Clubes de la FIFA contra el Boca JuniorsMarcó él, junto con Nesta y Pirlo. Fue el mejor año del brasileño ya que ganó el FIFA World Player, el Balón de Oro de la revista France Football, el premio futbolista del año de la revista World Soccer y el FIFpro al mejor jugador del mundo.

Apodado como “Ricky” y “Il Bambino d’oro“, en el club italiano es uno de los jugadores más queridos del equipo. 

El 2 septiembre de 2013, el Real Madrid y el A.C.Milan alcanzaron un acuerdo para el traspaso del brasileño. Vuelve gratis al club por 2 temporadas, de momento. Regresa con el sueldo reducido. En Milán solo pagarán por objetivos conseguidos. 

Ahora  puede ser el renacimiento del brasileño, como tantas otras veces se ha intentado producir en el Madrid, sin éxito.





Estas serán sus nuevas camisetas.

Estos son algunos de los momentos más bonitos del futbolista en el club milanés. El vídeo se publicaba en el canal oficial de Youtube del equipo.

                                                Días de gloria en el Milan 

La tarta que cenó con los directivos del club la noche de su traspaso en su segunda etapa rossonera.
  

“En el Madrid perdí las ganas de jugar. Ahora es el momento de recuperarlas”

El Real Zaragoza de segunda

3 partidos en segunda división, 2 partidos empatados y 1 perdido, 3 shows por los campos de fútbol.

¿A qué camino lleva esto? ¿Quién dirige el timón de este grupo de “jugadores” de fútbol?

En segunda este equipo debería ganar la mayoría de los partidos. Se dice que en segunda se juega, aunque se mal, pero se gana. Está visto que por la razón que sea estos jugadores ni quieren correr, ni se desviven por ganar partidos, ni se les ve lo sufientemente preocupados para cambiar esta situación. 

2 puntos de 9 posibles, 1 gol a favor y 3 en contra, un partido perdido contra un filial (algo que no sudecía desde 1986)

¿Enserio no es preocupante esta situación? ¿Cuánto más hay que esperar? ¿Qué reacciones se pueden hacer después de ver estos 3 desastres? 

Ya no se sabe a dónde mirar, ni qué hacer, ni qué pensar. 

¿Qué narices está pasando en este equipo? La situación es insostenible y la desesperación puede ser demasiado peligrosa a estas alturas. 

Sir Alex Ferguson se jubila

Sir Alex Ferguson deja el Manchester United a final de temporada.

Se retira después de 26 temporadas entrenando al club inglés, a los 71 años. Llega, por desgracia y con tristeza, el fin de la Era Feguson.

Alex Ferguson en una foto de archivo en 1986
(fuente Twitter Futbol Mundial)

El 6 de noviembre de 1986 Ferguson firmaba por el United, hoy, el 8 de mayo de 2013 anuncia que se retira. Desde la primera fecha a la última han pasado mas de 26 años.
Durante su estancia como entrenador del equipo ha ganado 13 ligas, 2 Champions, 5 FA Cup, 4 League Cup, 10 Supercopas, 1 Recopa, 1 Mundial de clubes, 1 Intercontinental, 1 Supercopa de Europa.

Es el técnico de mayor éxito en Inglaterra.

Esta foto son todos los títulos que ha ganado con el Manchester United en sus 26 años al frente del club.

“La decisión de retirarme es algo que he pensado mucho y no la he tomado a la ligera. Es el momento adecuado”, afirma Ferguson en una entrevista. (RTVE)
Llegó con 45 años y se retira con 71 de los mandos del equipo inglés.

La principal cuestión de su retirada puede ser por factores médicos. Lleva marcapasos desde 2006 y este verano se someterá a una operación de cadera. El último partido suyo al frente de equipo será el domingo 19 de mayo en la ciudad de West Bromwich, donde finaliza la temporada para el Manchester. La seamana anterior a este partido la afición le ofrecerá un homenaje en Old Trafford, en el choque contra el Swansea City.
A partir de la próxima temporada, será director deportivo y embajador del Manchester United.

Al principio de entrenar en este club los resultados positivos no llegaban y estuvieron a poco de despedirlo. “Tres años de excusas y esto es todavía una basura”, se podía leer a veces en las pancartas de Old Trafford. Los cambios por su parte llegaron y el Manchester empezó a ganar partidos y copas hasta la fecha. Es el entrenador que más títulos a ganado en el equipo.

En 1999 añadió a su nombre la catalogación de ‘Sir’ después de que la Reina Isabel II le otorgara el título de Comendador del Imperio Británico.

Algunos de los candidatos posibles para sustituirlo:

David Moyes (Everton) 
Jose Mourinho (Real Madrid) 
Jurguen Klopp (Borussia Dortmund) 
Ole Gunnar Solskjaer (Molde) 
Jupp Heynckes (Bayern de Munich) 
Michael Laudrup (Swansea City) 
Laurent Blanc (Sin equipo) 
Mike Phelan (Asistente de Ferguson) 
Gary Neville (Sin equipo) 
Ryan Giggs (Jugando en el Manchester United)

(fuente Laotraliga)

Algunos pensareis que ya le ha llegado su hora, otros que es una pena pero la verdad es que, sea pronto o tarde, ya lo ha dado todo por el club, no se le puede pedir más. Es una noticia un poco triste pero hay que dejar el banquillo libre para que otros entrenadores demuestren su talento. Se echará de menos ver al abuelo en el blanquillo del United. Costará entender el fútbol de los Reds sin Ferguson, mi generación por lo menos. No hemos visto otro entrenador en ese club.

Gracias por todo Alex, el mundo del fútbol y tu chicle no te olvidarán nunca.