El gran Atlético de Madrid

La liga española da muchas vueltas, y la vida de algunos de los equipos que la forman también. Independientemente de las subidas y bajadas que se producen cada temporada, de las destituciones de entrenadores, hay equipos que resurgen de sus cenizas, como el Ave Fénix. Eso le pasó hace unos años a uno de los equipos que hacían poco ruido en la capital de España.


En Madrid hay un equipo que volvió a nacer desde que un argentino, viejo conocido en la ciudad recogió a unos jugadores en baja forma y los hizo subir a la cima. Hablo de Diego Pablo Simeone y el Atlético de Madrid. Desde hace 3 años se respira en el Manzanares algo diferente al: Papá, ¿Porqué somos del Atlético? Porque nos gusta sufrir.” De perder contra el Albacete a ganar la Copa del Rey contra el Madrid, jugarle y ganarle partidos de tú a tú, a ganar una liga… Estos jugadores ya pueden con casi todo lo que les echen. Cuánto más difícil es el rival más empeño y sacrificio le ponen y más bonito hacen su fútbol.





“Se busca rival digno para derby decente”. ¿Se acuerdan de esto? El Real Madrid presumiendo de equipo, humillando al rival, pero no pensaron en lo que ellos les pondrían hacer en uno años, en lo que les han hecho. A parte de ellos, han pasado por encima de 5 equipos grandes del fútbol europeo, han llegado muy lejos, Simeone ha formado un equipo competitivo, que muere luchando en el campo, ha forjado una filosofía de juego que va mucho más allá del toque de balón o la actitud positivia ante cualquier rival, la tranquilidad, la lucha, el día a día, el famoso: Partido a partido. 



Los cambios de delantero cada temporada a veces no son buenos en este equipo pero saben salir hacia adelante, los Gabi, Courtois, el “mono” Burgos, los gritos y enfados de Simeone en el campo y en el entrenamiento, el “ardaturanismo” como la nuestra religión instalada en la capital, los derbis de infarto que cada vez nos proporcionan. ¿Cómo no vamos a enamorarnos los que nos gusta el fútbol con este deporte?

He llorado hace años por la humillación que sufrió el Zaragoza a cargo de Forlán y sus dos goles, he vibrado con partidos en los que el Kun era un héroe de los rojiblancos, tuve que entender la vuelta de Gabi del Zaragoza al Atlético a ser grande entre los grandes, pero aquello fera otra época. Simeone, el señor de Madrid, como en sus tiempos Guardiola fue el señor de Barcelona ha hecho algo muy grande, que España y muchos de los españoles que le teníamos indiferencia al Atlético ahora disfrutemos de lo lindo viéndoles jugar. Supongo que algo, o en algunas personas, tendrá que ver del equipo que seas, aunque en mi caso me está haciendo replantearme en ocasiones qué equipo me gusta ahora, a parte de mi querido Real Zaragoza.
Me he enamorado, en varios términos de Diego Pablo Simeone. De su forma de ser, de su manera de trabajar, de su persona, y un poco, pero eso importa menos, de su físico.


Un Atlético que me ha hecho llorar en la final de la Copa del Rey de hace unos años contra el Real Madrid, que recibió y alzó la copa mientras se me caían inevitablemente las lágrimas, que he querido que ganara la última liga antes que mi querido Barcelona (no sé ahora hasta qué punto), un equipo que lucha sin medida cada balón, que pelea hasta el final, que hace un fútbol directo y a veces un poco agresivo, pero siempre da la cara, sea quien sea el rival que tiene enfrente.


Ese es el Atlético que resurgió de las manos de Simeone, el que dejó de ir detrás del Valencia hace unos años, siempre a remolque de Barcelona y Madrid. Un conjunto que hace que el fútbol se disfrute cada partido, que empatices muy bien con él. Tenemos que empezar a darnos cuenta de que España, y muchas veces Madrid, es rojiblanca.


Gracias atéticos, gracias Simeone por dejarnos vivir y sentir vuestro fútbol, vuestra manera de hacer este deporte. Esperemos que esto no se acabe pronto, que sigan muchos años más ofreciendo este espectáculo.

 

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