Sábado 19 de enero de 2019. Tras mucho tiempo esperando asistir a este partido, y por diversas razones dándolo por perdido. Precio de las entradas y pocas entradas disponibles ya me imaginaba viéndolo en casa. Nada diferente a lo habitual, desde luego, no me pensaba que sería grande la pérdida de asistir en directo al Alcoraz. Pero muchas veces mi vida se reduce o amplía a golpes de suerte, mi madre el martes de esta semana se apuntó a un sorteo de entradas para el partido. Concursaba para una, y en su empresa hay miles de personas, le podría haber tocado a cualquiera. Tuve un dia largo de trabajo y necesitaba concentración. A ella le tocaron en lugar de una dos entradas y hasta que no hablamos por la noche no me lo dijo.Imaginaos mi emoción cuando me enteré. Esa misma que a la vez había llevado con discreción allá por donde me moví durante el resto de la semana.

Ayer sábado llegó el gran día. Iban a ser 90 minutos pero envueltos en una atmósfera diferente. Primera vez que iba a Huesca, aunque no sabía hasta que llegué que El Alcoraz está a las afueras y no iba a ver nada de Huesca. Primera vez que podía ver un partido del Atleti en directo. Mi querido Atleti. Segunda vez en mi vida que iba a ir a un partido de fútbol con mi madre, aunque la primera que nos podíamos sentar juntas. Ilusionadas es poco decir.

Me dediqué por la mañana a hacer alguna cosa que no me dejara pensar mucho en el partido. Estaba bastante nerviosa y había que calmarse un poco. La emoción que tenía era muy grande, los que me conocéis en este tipo de ocasiones ya sabréis de lo que hablo. El fútbol me produce cosas tan bonitas que no quiero frenar sentir. Conseguí mantener la calma hasta casi final de la mañana, cuando mi casa se transformó en una discomóvil atlética poniendo en Youtube los himnos del Atleti y las canciones que me motivan, una detrás de otra.

Fui discreta en el coche. Conducía una alcorazada con toques atléticos pero mi bufanda no la saqué hasta que no aparcamos el coche en Huesca. Hay que saber portarse en condiciones en territorio enemigo. Una vez llegamos al campo, sin ver cómo llegaban los jugadores, hicimos fotos al bus del Atleti y nos encontramos con mi madre. Nos tocó el asiento en un córner, detrás de los alcorazados la grada de animación del Huesca.

Seas del equipo que seas recomiendo en cierta medida vivir un partido de fútbol en esa zona. Cierto es que hay poca visibilidad hacia la portería de ese córner y que los de la grada de animación no se sientan en ningún momento cosa que impide ver perfecto el partido y necesitas, al menos si estás sentado en la primera fila, levantarte en momentos importantes. Pero ayer lo peor no fue la poca visibilidad en esa fila sino la niebla que impedía ver el córner contrario de enfrente. Era imposible ver bien jugaddas en esa zona, la más perjudicada, pero tampoco se vio muy bien, al menos, el primer gol del Atleti. Fue en la portería contraria a la nuestra y yo personalmente no vi el balón entrar. Me tuve que medio imaginar el gol y no lo celebré hasta que no vi a los colchoneros correr hasta el centro del campo celebrando y aplaudiendo. Me levanté de mi asiento, grite dos veces: Aúpa Atleti y me volví a sentar, en esa zona no iba a gritar mucho más. Las razones son obvias, estando en casa del enemigo y detrás de la grada más forofa hay que saber hasta dónde puedes llegar.

Nos lo pasamos en grande, tanto mi madre como yo, incluso sus compañeras de trabajo que yo ni imaginaba que tenían tanta pasión por el fútbol como demostraron ayer. Hice stories en Instagram de lo que me pareció más interesante (@patriciamarco89), disfruté como nunca de un gran partido que además de neblino y lluvioso no reflejó tanto el resultado el juego de ambos equipos, hice las fotos que pude, grité a mis favoritos todo lo que me salió en el momento, pude ver las caras de Koke, Lucas, Griezmann y Oblak, entre otros, al Cholo desesperarse en el banquillo sin sentarse ni un momento.

En definitiva, lejos de haber ganado o perdido con mi equipo disfruté de una gran tarde de fútbol, de madre e hija una con el Huesca y otra con el Atleti, de un partido en el Alcoraz con un ambientazo espectacular, de una niebla que se hizo más intensa a final de la primera parte y se despejó en la segunda y de lo bonito del fútbol entre amigos y familia. Además, recordemos y no por tirarme piedras a mi principal tejado, de fútbol de primera tras 6 años sin ver un partido de esta categoría en directo.


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