Italia se queda sin mundial Rusia 2018

Quedan muchos meses todavía para el mundial de Rusia de 2018 pero ya se saben todas las selecciones que van. Anoche vimos de una u otra manera una crónica de una muerte anunciada que nadie quisimos creernos. Italia se perdía el mundial.

Para muchos no es nada importante, el mundial puede seguir sin los “azzurri” pero para otros no es un mundial más. Yo he vivido mundiales con lloros de alegría y de tristeza, de ver caer a Italia pero dentro de la competición, de hacer fuerza a la vez que los de la bota corrían por el campo, he cantando el himno con ellos y he derramado lágrimas allá en 2006 cuando subieron a lo más alto del futbol. Ellos para mi son esenciales en una competición a nivel de selecciones.

Hay que remontarse a 1958 para no verlos en mundiales ni eurocopas. Tengo 28 años y jamás me imaginé que me tendría que quedar sin ver representación italiana en el fútbol a alto nivel. No me imgaino un mundial sin los cantos de emoción de Buffon, la unión entre todos los compañeros, las caras pintadas de los “tifosi”, los gestos de manos en la grada, ni a mi misma sin ponerme nerviosa cada vez que juegan. Saco mi gorra de Italia, mis nervios, me pongo de pie y canto el himno con ellos. Hasta hace unos años me costaba separar Italia y España cuando se enfrentaban.

Hace casi un mes se retiraron los ultimos artífices del mundial de 2006: De Rossi, Barzagli y Chiellini, junto con Buffon y con sus lágrimas nosotros, los aficionados al fútbol. Italia siempre digo que en las grandes ocasciones no está pero se le espera. Así apeó a España de Francia el último año. Ahora ni siquiera eso podré decir. Porque después de esa afirmación Italia arrasaba al contrario, ahora no podrá ni pisar el césped de los campos rusos. Será difiícl no verlos en las guías oficiales de la competición, en las aplicaciones de fútbol, escucharlos en las conversaciones de futboleros ni periodistas. Será difícil no esperar el partido que jueguen, ni no verlos sobre el campo. Será difícil vivir un mundial sin ellos.

Miraremos a portería y no estará Buffon, miraremos a la delantera y ni estará Verratti, ni defenderá Rossi ningún balón. Ni habrá “porca miseria” en las gradas, ni gente vestida de romanos, ni caras tricolores ni bromas con pasta… Porque se perdió un trocito de magia futbolística y todos perdimos con ellos.

(Getty Images)

Los minutos pasaban y la noticia esperada llegaba. La que según mis sensaciones generales nadie quería. Todos fuimos De Rossi diciendo a la vez que él que no era el indicado para salir, y todos lloramos con Buffon y su amarga despedida de la “azurra”.

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