Osasuna 1 – Real Zaragoza 1

El partido desigual

Los derbys hay que ganarlos, por puntos, por orgullo, por intensidad y sobre todo, porque es necesario para conseguir el objetivo y salir vivos de un campo tan complicado como es El Sadar.

Al margen de la polémica que se genera año tras año fuera del deporte por los ultras de ambos equipos el partido ante Osasuna siempre es complicado. La presión que existe sobre los jugadores y los aficionados hacen que siempre que se visita el campo de Pamplona sea dificil salir airosos de allí. Esta vez fue distinto. El Real Zaragoza hizo un partido muy bueno, una primera parte estupenda y una segunda parte con menos ritmo pero de intensidad parecida. Marcaron primero, un gran gol de Manu Lanzarote, una de las incorporaciones del mercado de invierno. Un golazo desde el lateral derecho que no se sabe muy bien si era un centro o iba directo, lo que sí se sabe es que de momento, en el minuto 41 hasta poco entrada la segunda parte del partido, valía los 3 puntos.

En la segunda parte, en una jugada de estrategia de corner, vino el gol del empate. Manu Herrera había salvado muchas muy claras, pero no es dios.

Osasuna jugó con 12, el árbitro siempre pitaba a favor. A Cabrera lo expulsó por 2 faltas que no eran, a Pedro le saca una amarilla por protestar una falta que le habían hecho y no saca amarilla a un osasunista cuando hizo el mismo gesto… Cuando vea la segunda falta que le pita a Cabrera espero que se dé vergüenza de su trabajo. Siempre nos toca bailar con un ábritro de estos, lo bueno es que el Zaragoza no se acorbardó viendo estos gestos y siguió luchando. Hace unas semanas por parte del Real Zaragoza no hubiesemos visto este partido, ahora podemos decir después de este punto que podemos seguir luchando porque a los nuestros nos les faltan ni ganas ni ambición. Algo muy positivo.

A pesar de que hubo más ocasiones por parte de los 2 equipos, bien claras, Manu Herrera salvó a los maños y la malan puntería al Osasuna. Partido intenso y luchado.

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