¿Qué es el fútbol?

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¿Qué es para ti el fútbol? Pregunta un periodista nobel en la busca de una respuesta diferente en busca de un periodismo más allá de la situación financiera del balón de oro de turno.

El fútbol es ganar la Champions. Responde un jugador.

Para mí el fútbol es ir al estadio los domingos Responde  un hincha.

Es  llevar la camiseta de mi equipo el día del partido. Dirá otro.

Para mí el fútbol no es ganar la Champions (quizá porque mi equipo no la ha ganado nunca), ni tener al mejor jugador del mundo, que le den la Bota de Oro, y que en cualquier lugar del mundo encuentres a una persona que también defiende los mismos colores que tú.

Fútbol no es levantar la cabeza de la almohada el lunes después de una derrota ante el eterno rival y enfundarte la camiseta, tampoco es cantar a coro con miles de personas la victoria de tu equipo, para mí el fútbol no es ni siquiera rezar abrazado a una bufanda, llorarle a una bandera y besar el escudo. Eso es otra cosa que va más allá de el fútbol.

Para mí fútbol eran las mañanas de sábado, levantarme a las seis y media de la mañana para salir en pantalón corto bajo un frío helador, a darle patadas a una pelota.

Fútbol era jugar en un campo de tierra con un balón Mikasa que apenas podías levantar del suelo, y cómo dolían sus pelotazos. Fútbol era ese cosquilleo en el estómago, tan parecido al miedo escénico, antes de un partido, era volver a casa cabizbajo, con las rodillas ensangrentadas y todo manchado de barro, para estar todo el fin de semana de mal humor por haber vuelto a perder. ¿Por qué no lo dejas? decía mi madre cada sábado Si siempre perdéis y vienes enfadada. Y seguir jugando.

Para mí el fútbol era que el portero cumpliera trece años y os metieran trece goles, y que en el vestuario de unos niños, ¡de unos niños de trece años! No se oyera ni el ruido de una mosca. El fútbol era celebrar una victoria como si hubieras ganado la Liga, la camaradería de un portero rival al que tiras al suelo en un córner y te choca la mano diciendo Buena rodada. Fútbol es quitarte la venda al salir del médico y salir corriendo al entrenamiento aunque duela porque quieres ser titular.

Quiero defender lo que, para mí, es el fútbol. Ese deporte inocente que juegan los niños, que todos hemos jugado en la calle, que todos hemos visto en los campos, un tiempo atrás. El fútbol es apoyar a tu equipo, es alegrarte de la victoria y llorar por la derrota, es acercarte al delantero rival al final del partido y decirle Enhorabuena cabrón, menudo partido me has dado.

Fútbol no son anuncios televisivos, no son chinos ni jeques árabes, no son cláusulas de rescisión ni mercado de invierno. Eso, como su nombre dice, es el mercado del fútbol. El aficionado de antes, si quería ver compra venta, se iba al mercado a comprar verduras, dejaba la compra, y se iba al campo a chillar por su equipo.

El fútbol no es el peinado del pichichi de turno, el fútbol no es política, ni una revista del corazón, no nos interesa a qué partido votan los jugadores, ni qué hacen cuando se quitan las botas, ni con quien se acuestan. El fútbol no es lo que algunos llaman “el fútbol moderno”. El fútbol moderno es al fútbol lo que Amunike a Maradona. Y en este mundo de la mercadotencia  se ha olvidado lo esencial, en algún punto se ha perdido la esencia y lo que hoy tenemos, con corruptos en la FIFA, goles que se anuncian por tecnología 3D, y multimillonarios que se convierten en dictadores, éso, ya no puede llamarse fútbol.

“¿Qué es fútbol? Eso no se pregunta, amigo, simplemente te das cuenta cuando empieza tu vida y juegas por primera vez al fútbol.”

Salvador Martínez

 

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