El derby aragonés más igualado de su corta historia se vive de principio a fin en Zaragoza. 3 puntos de oro.

En juego: rivalidad, orgullo aragonés, puntos, ascenso a Primera división, Play Off… En Zaragoza: fútbol y fiesta.

No era el último partido de la liga 1, 2, 3; ni una final de copa, ni una Champions, ni siquiera un partido de Primera división. Es Zaragoza respondiendo al fútbol y equipo de su ciudad. Es la ciudad del Ebro ofreciendo una vez más el cariño que le tiene a su equipo. Seamos como seamos en el fútbol el Real Zaragoza lo sentimos tan dentro que para muchos es más importante el RealZaragoza – Huesca que ganar una Champions.

El fútbol empezaba a las 6 de la tarde, la fiesta a las 4 y cuarto. En el camino que separa El Audiorama de la zona donde aparcan los buses de ambos equipos había quedada para recibir al Real Zaragoza. Los aficionados no fallamos. La policía tampoco. Había mucha policía, mucha seguridad, no pude contarlos pero la barrera humana era casi infranqueable. Incluso un helicóptero vigilaba desde las alturas. Sobre las 4 y 10 se escucharon bengalas y yo salí corriendo de los porches del Audiorama a ver qué pasaba. En ese mismo momento dos colores subieron a reinar el cielo de La Romareda y alrededores: el blanco y el azul. Entre el humo, la afición entusiasmada, las bufandas al viento y los cánticos de la afición el bus del Real Zaragoza hizo su entrada. El ambiente era de victoria, aunque desde la grada no se marquen goles.

Se desataba la euforia en la calle y se siguió cantando, animando, haciéndose fotos entre los aficionados, grabando  y fotografiando con los teléfonos… Nadie quería no tener momentos grabados con su teléfono de ese momento tan especial. Ni siquiera Papu, el jugador que se ha ganado un cariño muy sincero en La Romareda. Desde el bus grabó a los aficionados su propia entrada en el templo blanquillo. Cómo no te vamos a querer Giorgio!!

 

Quedaba más de una hora para que comenzara el encuentro pero entre los nervios, la emoción, las ganas de fútbol y las ecomendaciones que habá hecho el propio club en un comunicado entramos con tiempo suficiente al campo.  Vimos a los equipos calentar, las aficiones cantar, “calentarse” entre ambas y escuchamos al speaker dar instrucciones de cómo iba a empezar el partido.

Hay una cosa que nadie, siendo del equipo que sea de los dos, debería olvidar antes: si ganaba el Huesca bien, porque iba a estar todavía más cerca de Primera, si empatábamos, bien, porque ambos estábamos más cerca de Primera y si ganaba el Zaragoza mejor porque se aseguraba Play Off a mitad de puestos, no la sexta posición. Debíamos estar como aficiones hermanadas y no como rivales tan fuertes.

Ayer se demostró que ninguno de los dos equipos rebla, ninguno renuncia a luchar por subir a primera. Fue un partido trabado, duro, irregular en ambos bandos, de “el más fuerte que se lleve los puntos” y podía haber quedado el resultado mucho más abultado por parte del conjunto maño, pero tampoco fue su mejor día. Mejor que el Huesca sí, pero les costó entrar en materia.

Javi Ros se coronó en La Romareda. Dio el gol que valía su coronación, los 3 puntos y el brroche final a una fiesta sin igual. Mikel González fue de más a más, indiscutibemente el mejor junto con el coronel Eguaras que marcó el tiempo del partido como quiso; Papu salió como un rayo sin pensarlo y el lehendakari Toquero salió con más ganas que acierto pero con asistencias y caños de exhibición, Zapater cortando todo lo que le llegaba a su zona y Guti consagrándose una vez más en el lateral de La Romareda. Los menos acertados fueron Pombo y Borja, aquellos que tienen un día bueno y otro que no se sabe.

El Huesca tuvo sus ocasiones pero se quedó a las puertas. Dio poco trabajo a Cristian Álvarez pero sí al resto de pupilos de Natxo González, que aleccionó bien a las suyos. No era sencillo ganar pero se consiguió lo que se quiso en La Romareda. Ganar y acumular 3 puntos más, escalar posiciones en la Liga y dar un fin de fiesta pasado por agua con una sonrisa bien grande a los zaragocistas.

Venció, pero a momentos no acabó de convencer. No todos los partidos han de ser magníficos, aunque a mí,sinceramente, no me pareció tan flojo como muchos comentarios que escuché. Caños como los de Mikel y Toquero no se pueden dejar pasar fácilmente ni la magia que aportaron Febas y Javi Ros.

Una Romareda llena para ver en directo un partido histórico. Qué grandes somos en Aragón con nuestro fútbol. Saber ganar y disfrutar del ambiente es más bonito si estamos unidos. Es mucho mejor que cargar con la afición contraria, más si es de la misma tierra por mucha rivalidad que exista, no merece la pena.

 

 


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