Bayern Leverkusen 2 – Atlético de Madrid 4

El Atleti en Europa es una auténtica fiera. Lo lleva demostrando muchas temporadas y el partidazo de anoche lo refuerza todavía más.

Un partido de los que hacen afición. Casi sin despeinarse, acorralando a los alemanes durante casi los 90 minutos, se consiguió un partido, que prometía perfecto. Pero nada es perfecto y menos en una ciencia tan inexacta como el fútbol.

Dos fallos de Moyá y algún que otro tiro que no pudo entrar en portería empañaron un poco el gran partido rojiblanco. Gameiro volvió a demostrar su potencial, Torres que todavía tiene goles guardados y los saca siempre que hacen falta, Griezman suma y sigue golazo a golzo, Saúl volvió a hablar diciendo que si no marca golazo no vale, y todo esto tras un gran trabajo de equipo.

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Un disparo mal despejado de Moyá acabó en gol, era el segundo de los alemanes, el primero, también inevitable. El cuarto gol del Atleti le dio vida. Queda la vuelta en el Calderón, y todos nos sabemos el guion inicial, aunque no existen los guiones de hierro y menos en el fútbol. Un Calderón entregado al 100%, un equipo que saldrá a morder, por hecho que tenga la eliminatoria, un Simeone animando y ayudando a la grada y al equipo, sin olvidarse del equipazo que tendrán enfrente. Todo ello para pasar acuartos de final de Champions League. Disfruten señores de este Atleti. Con o sin sufrimiento. Bendita locura!!

2016, un año de fútbol gris

 

Resulta difícil, en el mundo del fútbol, hacer un resumen de fin de año, teniendo el fin de temporada en verano, pero quizá este año sea más sencillo para Siempre el 8, ha sido un año lleno de emoción futbolística, con muchas sorpresas, como la que dio el Leicester en la Premier, y en general una tónica amarga, especialmente en el caso del Atlético, que perdió su segunda final de Champions consecutiva, pero también para Argentina y Francia, que perdieron la Copa América y Eurocopa; y especialmente turbulenta para el Zaragoza, que ha vivido un año lleno de cambios.

El Atlético comenzó enero en la cumbre, en lo alto de la tabla con un equipo que aspiraba a todo y en la Champions parecía comerse el mundo. Sin embargo unos tropiezos a final de temporada lo dejaron a las puertas de la Liga. No importaba, volvimos a llegar a la final de la competición más esperada, y dos años después volvimos a encontrarnos con el eterno rival. Os lo contamos, en la previa y en el postpartido. El Real Madrid nos arrebataba de nuevo el sueño, de forma aún más cruel si es que era posible y acabamos llorando, abrazados a nuestras bufandas rojiblancas mientras veíamos cómo un Juanfran destrozado pedía perdón a una grada que le ovacionaba.juanfran-llora

El Atlético se levantó, comenzó a pensar como un equipo grande y blindó a sus estrellas, llegaron grandes promesas, Gameiro, Gaitán, Vrsaljko. Y latido a latido no bajó la cabeza más que para besar su escudo, se colocó en el liderato en los primeros compases de Liga, y celebró el 50 cumpleaños del Calderón, que ya sonaba a compás de despedida.la-3g-de-l-atletico-gaitan-griezmann-et-gameiro

A raíz de ahí se empezó a torcer el rumbo. Un empate ante el Barcelona, llegaron las derrotas ante grandes rivales como el Sevilla, o el eterno compañero de mesa, y mientras las chicas se estrenaban en el Calderón.

Tan sólo es el final de 2016, un año como tantos otros, en los que el Atlético nos ha tenido entre la gloria y el infierno, infartando los corazones en la ribera del Manzanares. Aunque esto, esta vez, sí que será su última oportunidad de hacerlo.

No muy lejos de Madrid, en Zaragoza, este año no ha sido fácil. 3 entrenadores, 2 directores deportivos, una gran limpieza en junio y una noche para olvidar, la del 5 de junio. Aquello que se nos escapó

Mientras, el eterno rival, el Osasuna, volvía a Primera y los zaragocistas aún estaban más enfadados.

Con la revolución de fichajes en la ciudad de Ebro volvieron dos de los grandes jugadores a casa: Zapater y Cani, para intentar levantar un barco hundido moral y deportivamente. Siempreel8 estuvo en la presentación de Cani: https://www.youtube.com/watch?v=5haQ5UgIa40 

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A principios de liga estuvieron durante 2 jornadas líderes de Segunda, pero eso es Zaragoza y como no era de extrañar, duraría poco.

En Inglaterra vimos al Leicester celebrar desde la casa de uno de los jugadores su primera liga. La copa de la Premier días más tarde era levantada por los “foxes”. Ganaba un equipo humilde, llegado recientemente de segunda división y se hacía conocido al menos en el continente europeo.

En verano se celebraba la Copa América y Argentina volvía a perder una final, después de Brasil. Higuaín volvió a ser diana de bromas y críticas por fallar otro penalti y dejar a los suyos sin título, Messi decidió que era momento de retirarse de la selección, aunque volvió meses después.Todos seguimos acordándonos del plano corto del astro con lágrimas tras la derrota.

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A mitad de verano la selección de Portugal ganaba la Eurocopa y Griezmann perdía otra final consecutiva en 1 mes. A finales de agosto Las Palmas fue momentáneamente líder de la liga Santander. Un equipo que ya había salido en las noticias y en boca de todos los aficionados al fútbol por comprar a Kevin Boateng en el mercado de verano.

En noviembre, la noche del 28 al 29 fallecían los jugadores de Chapecoense, en un accidente de avión. El 27 de diciembre algunos jugadores de un equipo de Uganda perdían la vida en otro accidente, esta vez en el mar. Momentos humanos díficiles para el mundo del fútbol y del deporte en general.

El mítico Johan Cruyff nos dejaba en marzo, Cesare Maldini y Carlos Alberto también lo hicieron este 2016.

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Un año nada fácil para el mundo del fútbol. Ha habido muchos momentos de reflexión a lo largo de estos 12 meses pero por más que se nos resista este deporte, siempre volvemos, más pronto o más temprano a su lado. Por más que nos haga llorar o replantearnos muchas cosas acabamos volviendo a él pensando que algún día lloraremos de alegría y no de tanta tragedia. El corazón lo que quiere son goles a favor y copas levantadas nada de accidentes de ninguna clase.

Esperemos que este 2017 que está a punto de llegar nos sea más favorable y nos regale más sonrisas al lado del deporte que más queremos.

Atlético de Madrid 4 – Real Madrid 0

Años después del : “Se busca rival digno para derbi decente.” se quedaron con las caras desencajadas y sufriendo un gran derrota, amargando el cumpleaños de su estrella y endulzando los paladares y corazones atléticos.

Era 7 de febrero de 2015. Me sentaba delante de la televisión pocas horas después  de comer, en el salón de la casa de Hernán Cortés, por el que han pasado personas y situaciones realmente importantes en mi vida. Un sábado a las 4 de la tarde en esa casa lo que menos se veía era fútbol, pero yo iba a ir en contra de esa norma por una vez. Nerviosa desde por la mañana por vivir mi primer derby madrileño como atlética le escribí a mi amiga Carol, que no podía esa tarde ver el partido.

Yo me animé a hacer algo diferente. Un primer derby de esta calidad siendo atlética tenía que vivirse de manera especial, y qué manera! Lo ví desde el portatil y escuchando la radio, a la vez que le retransmití, el himno del Atleti, las alineaciones de ambos equipos y los goles con algún comentario humorístico -profesional de los que suelo hacer. Recuerdo que fue una tarde mágica. El primer derby entre estos dos equipos que viví fue la final de Champions en Lisboa, siendo todavía culé pero apoyando a los rojiblancos. En Roma, en casa de un madridista. Tortilla de patata, cerveza, un cuarto con sofá, tele y un póster de Marcello Mastroiani y muchas ganas de ese partido. Me sentó muy mal el final del partido, pero todavía no sentía los colores como los siento ahora ni en el 4-0.

“Y a Kevin Roldán, contigo empezó todo.” Gritaba Piqué en la celebración en el Camo Nou. Si Piqué, con él continuó un show que empezó a las 4 de la tarde y acabó a las 6. 4 goles marcados en el Vicente Calderón y una herida emocional abierta en los madridistas que tardó en cerrarse.

Tiago abría el marcador, Saúl marcó el gol soñado por los niños rojiblancos: una espectacular chilena, Griezmann hizo el tercero para cerrar la tarde con broche de oro a cargo de Mandzukic en el minuto 90 de partido. Era el cumpleaños de Cristiano Ronaldo, pero a quienes dieron los regalos fue a los atléticos. Me acuerdo de gritar los goles con gran efusividad, de mandar los audios al instante como si de un programa de radio se tratara, de emocionarme con los gestos y las caras de preocupación de los blancos… En definitiva: recuerdo disfrutar muchísimo de un gran partido siendo una rojiblanca más. Como dato “curioso”: Moyá fue un espectador más, no vio el balón peligrar en su zona.

Los de Simeone, con él a la pizarra y al mando, le tomaron el pulso, la técnica y el partido entero al Real Madrid. Si bien no empezó el partido con buen pie el atlético tras una lesión de Koke y un golpe en a nariz de Godín fueron entrando en calor y juego para cambiar el rumbo negativo. Tanto se cambió que cada llegada de los rojiblancos al áea rival era activar los nervios a quienes tenían enfrente. Los madridistas pedían clemencia, el atlético más intensidad a cada balón. Asi brilló un partido que unos reclamaban y otros pensaban que no iban a ver en años. Años después del : “Se busca rival digno para derbi decente.” se quedaron con las caras desencajadas y sufriendo un gran derrota, amargando el cumpleaños de su estrella y endulzando los paladares y corazones atléticos.

Un partido para el recuerdo, bajando el sueño al terreno de juego y haciéndolo realidad. Así entré con buen pie a formar parte de esta familia. Sé que no es lo normal, pero es un gran recibimiento.

 

 

Saúl Ñíguez

Recibe el balón en el círculo central del campo, el equipo está descolocado, la defensa rival en su sitio.  Es un bajito que lleva la rojiblanca con el 8 a la espalda, nada que temer de un chaval que apenas ha destacado. Hasta que su bota acaricia el balón.

Finta a la derecha, arranca la carrera hacia la portería y deja atrás a su marca que le sigue, que no se atreve a hacer falta, incapaz de rozar el balón. Lo esconde, mira alrededor y se ve rodeado de contrarios. Sigue , finta de nuevo y se encuentra al borde del área, con tres rivales a los flancos, cerrando el espacio. O lo cerraban, porque el colchonero dribla y hace un siete a la defensa alemana, que una semana después siguen preguntándose por dónde se coló la lagartija.

Tan sólo quedan dos, central y portero, que le separan de la red, se enfrenta al defensa, que bloca el paso; pero el chico no se rinde, finta, esconde la bola y busca el hueco imposible para cruzar un disparo y mandar el balón al fondo de la red y dejar con la boca abierta a media Europa.

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Es Saúl Ñiguez, centrocampista, delantero, media punta, extremo, defensa. Es el chico de moda desde aquella noche de Champions, lo mismo corre sesenta metros para robar un balón al rival y lanzar el contragolpe que remata un córner con precisión digna del mismo Godín.

Tiene 21 añitos, es internacional indiscutible con la rojita y debutado con la Absoluta, es un jugón, como hubiera dicho Andrés Montes, es colchonero y bien podría ser Oliver Atom cuando se encuentra con su amigo el balón. En Siempre el 8 hemos tenido acceso a la nevera de Saúl y podemos asegurar que desayuna Cereales al contragolpe, come remates a puerta con patatas y cena esa carne especiada con la magia del fútbol acompañada de un vaso de Cholismo. Y es que en casa son futbolistas padre, Saúl y los otros dos Ñiguez.

Nacido en casa de fútbol, pertenece a las categorías inferiores del Atlético desde los trece años, donde creció y se hizo futbolista hasta llegar a debutar en la orilla del Manzanares nada menos que en un partido de UEFA contra el Besiktas. No siempre fue carne del Cerro del Espino, el ilicitano llegó a Madrid con billete de ida al Cerro del Espino, a la cantera rival, donde pasó dos años, algo amargos en lo extradeportivo. Tómense si quieren, amigos merengues, la licencia de decir que Ñiguez nació en su escuela. Fichajes imposibles, que dirían ahora, entre rivales de la capital, pero todo se le perdona a Saúl, hasta sus inicios madridistas.

Su sed inagotable de gol no encontraba hueco en la plantilla del primer equipo colchonero, y marchó cedido no muy lejos de casa, a las colinas vallecanas, donde fue una de las llaves que lograron la permanencia del Rayo en primera.

Corría el otoño de 2014 cuando el de Elche regresó al Calderón pisando fuerte, para convertirse en una de las piezas claves en el equipo del Cholo, y desde entonces no se deja de corear su nombre en la grada. Se erigió a sí mismo como compañero y sustituto de Koke, y su versatilidad acabó haciéndole un hueco en el verde partido a partido, cada domingo.

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Su arrojo y talento siempre le han tenido entre los jugadores más queridos de la afición, aunque no terminara de adaptarse al estilo de juego que el cuerpo técnico planteaba para este Atlético. Saúl es un jugador que lleva magia en las botas, que le cuesta despuntar y arrancarse, pero cuando el nuevo 8 rojiblanco dice vamos, que se preparen, porque el chico es todo un espectáculo del fútbol.
Costó encontrar un digno sucesor del gran Raúl García, ya lo advertíamos en su despedida, pero Saúl se ha hecho con la elástica, aún en contra del que parecía un sistema inamovible inherente al cholismo, el 4-4-2 con dos mediocentros defensivos, y aportando un granito más al espectáculo del fútbol.

Qué casualidad que de nuevo estemos hablando de un grande que porta en su espalda el número 8.

Por qué será, seguimos preguntándonos, que es Siempre el 8.

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El Real Madrid nos gana la Champions, otra vez

El Real Madrid nos ha arrebatado la Champions, otra vez.
No tengo palabras para describirlo.
Ya os conté cómo viví la final de Lisboa, hoy me faltan fuerzas.
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El Atlético salió como sale el Getafe, dormido, sin dar pie con bola, corriendo detrás. No hubo Atlético de Madrid hasta que Ramos (sí, otra vez él), nos marcó un gol.
Entonces el Atleti se vino arriba, pero con calma, y el Madrid, en un arranque de táctica a la vez excepcional y fallido, le cedió el balón. No sabían qué hacer con él, no era su juego, o eso decían las malas lenguas. El Atlético tuvo que hacer de Barcelona y el Madrid de Atlético.
Se hicieron con el balón, con una marcha de menos, dominaron e intentaron marcar durante 75 agónicos minutos.
Ramos estaba en todas, en defensa y en ataque, y la velocidad de Bale hacía agujeros de bala en la defensa en cada arrancada.
Carrasco entró en el descanso y habría sido el jugador del partido de no ser por el Santo, que desde que dejó la elástica merengue y viajó rumbo a Oporto ha estado buscando suplente. Ya encontrado, y uno extraordinario, en la figura de Jan Oblak, que salvaba la noche.
Torres provocó un penalti que Griezmann falló, mandándolo al travesaño.
Y siguieron luchando.
Pero no supieron marcar.
Y llegó la prórroga, y el Atlético, que parecía llegar más fuerte, se dejó dominar por el Madrid. Carrasco se diluyó ante un Danilo que no sabía por dónde atajarle. Filipe dijo basta y se retiró ante calambres, para que entrara el jovencito Lucas, y Correa se quedó fuera.
Simeone no quiso hacer más cambios que Thomas, y esta vez le entiendo. Estaban fundidos, pero estaban jugando los mejores, los que iban a sudar y llorar la camiseta, los que ganan finales.
Pero nadie supo ganar, nadie supo marcar.
Llegaron los penaltis.
Y Juanfran falló.
Igual que marcó ante el Bayern, igual que nos llevó a rozar la gloria. Qué cruel es la historia.
Y marcó Penaldo para llevarse la Undécima.
Sin acritud. Felicitaciones a los madridistas, se lo merecen.
A vosotros, Atléticos, nos leemos mañana, esto son sólo unas palabras objetivas, cuando aún abrazo la bufanda y me escuecen las lágrimas.
Pero no os preocupéis.
Esto no se acaba aquí.

Atlético, gracias por todo y nada

Hace 5 meses vi como perdía una ronda de copa del Rey en el Calderón contra el Celta. Pensaba que sería mucho más sencillo de lo que parecía ese partido, pero me equivoqué. Vi el partido de casualidad. Estaba en un bar en El Burgo de Osma con mi gran amiga. No le gusta el fútbol pero me hizo el favor de quedarnos en el primer bar que estuvimos a ver un poco del partido. El primer tiempo en un bar, el segundo en otro. Mientras, antes de comenzar el partido hablé con un señor mayor de aquel Betis de Gordillo, de Agapito Iglesias y de sus operaciones.

Ya me fui de ese bar con mal sabor por el resultado del partido. Me llevó mi amiga a lo que allí llaman “el templo atlético”. Se llama El Círculo ese bar. Aluciné. Todo del Atleti, todo. Camisetas, bufandas, fotos… Y es que desde este verano todavía le tengo más cariño a ese pueblo. Allí celebran una pequeña parte de la temporada los rojiblancos. En el puente que une el pueblo con la zona del río vi este verano una foto de mi querido Griezmann, y otra del resto del equipo, y sonreí al conocer el lugar. En El Círculo nos tomamos una cerveza con jamón y vi como el Celta desempataba el partido. Los que allí estaban desesperaban, entre ellos yo. Me acerqué a unos chavales que se apoyaban en uno de los barriles de mesa y les dije: Tranquilos, aún se pueden ganar 2 trofeos esta temporada. Quiera o no, algo acerté.

Me fui cabizbaja, pero pensé en otras cosas, no podía desaprovechar la visita de esa manera. Había tenido invitación y oportunidad de ir a ver este partido al Calderón y el compromiso, incancelable, me lo impidió. Nunca pensé en ese final.

Yo, que aprendí a querer al Atlético a base de escuchar historias a cargo de mi amiga y compañera Carol, de la filosofía que marcan, de ciertos jugadores de los que ya me viene de lejos… Yo, que dejé de lado a mi Barcelona después de toda la vida culé y tanto grito de amor hacia ciertos jugadores y entrenadores. Yo, que vi perder a los culés vestida de azulgrana, al lado de Carol vestida de rojiblanca, y tiempo después bajar la cabeza por que perdiese en Lisboa… Yo, que no me enfadé ni entristecí por aquel final de liga de 2014 y su desenlace ya conocido. Yo, que vi como con el Atlético de Madrid a mi querido Real Zaragoza descender a Segunda y yo lloraba delante de la televisón, sin parar, por el tremendo castigo inmerecido. Yo, que me emocioné hasta la lágrima al ver recoger la copa del Rey a los rojiblancos y ganarles al Madrid hace unos años siendo culé. Yo, que canté con Courtois y lo alabé hasta el día de hoy con su: Salta, salta, salta, pequeño canguro. Yo que todavía recuerdo el segundo en el que Adrián saca un balón desde la portería a punto de entrar, que sufrí en navidad con el angustioso partido contra el Rayo, me enfadé con el resultado contra el Barcelona en esta Champions, y me comí la cena y las uñas en el partido de vuelta con el Bayern después de tener miedo en el primero y de gritar “gol” y comerme la mano con el golazo de Saúl en plena calle, tengo un presentimiento.  Mañana este equipo al que todavía me queda mucho para quererlo de lleno, se va a llevar la orejona bajo el brazo.

Carol me escribió un wahtsapp en el descanso de la vuelta contra el Bayern que ponía: <<Nos vamos a clasificar Patri.>> Yo estaba ya de los nervios y fue una inyección de tranquilidad que no puedo explicar todavía hoy. Como un abrazo por detrás en el momento indicado, como cuando coges el sueño y ya todo tu cuerpo descansa. Como ese mensaje que no recibiré y me encantaría, de aquí a un mes, con todos mis exámenes por decidir. Y tuvo razón, nos clasificamos. Yo acerté en Instagram de manera brutal, todo he de decirlo y ella corroboró.

Hoy estos a los que estoy aprendiendo a querer se juegan la final de la Champions, algo que casi vaticiné en enero en ese precioso pueblo de Soria. No veré la final en ese bar, ni con los que allí estaban, sino con un madridista, como hace 2 años, pero veré un partido en el que gane o pierda mi segundo equipo voy a estar feliz. Porque sé que quiero seguir siendo de este equipo muchos, muchos años más. Tengo el alma cuatribarrada y blanquillo el corazón, pero una parte de él es rojiblanca. No puedo expresar ahora mismo la emoción que seguramente sentiré, pero por alguna razón me dice que va a ganar el Atleti. Va a ganar porque he visto iluminarse el cielo de Madrid en más de un derby a fuego entre ambos equipos, he visto un 4-0 favorable a este equipo, a Ronaldo desesperar por los jovencitos de Simeone, y he visto como me latía el corazón al ver a los guerreros luchar. Yo los quise en semifinales, pero más los quiero en Milán. Vamos atléticos, poco a poco, voy a más, vosotros me hacéis ir a más. A por la victoria campeones!!

El Atleti sigue soñando con Europa

El Calderón era una olla hirviendo, Madrid entera era una olla a presión anoche, ya desdr antes de las nueve menos cuarto, cuando un espectacular mosaico acompañaba al equipo del Cholo a la victoria.Juntos a la victoria mosaico
Remontarle un 2-1 al Barcelona no es fácil, pero el equipo aprendió la lección. Salieron a morder, presionando arriba y dándoles el balón a ellos, pero sin dejarles usarlo a su antojo. Ése es el estilo de Simeone.
Pronto la artillería rojiblanca daba sus primeros sustos, con un disparo de Gabi al aire, cabalgadas de la gacela Carrasco y los ya habituales Saúl y Griezmann. En el minuto 36 el francés hizo el gol a pase del chaval de la cantera merengue y los atléticos se permitieron soñar más fuerte.

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Qué larga fue la segunda parte. No fueron 45 minutos, fueron tres horas y media de angustia y una defensa espectacular. El fútbol de hoy se basa cada vez menos en futbolistas estrella, en jugones, y más en las transiciones. Saber estar colocado en una pérdida de balón, las basculaciones ataque-defensa ganan partidos, y quien lo niegue no vio el partido de anoche en el Manzanares. Los culés asediaban y los rojiblancos se defendían, olvidándose hasta de atacar. Messi no estuvo, o no le dejaron estar, y Suárez no fue capaz de hilar una jugada entre tanto rojiblanco.
Sale Carrasco y entra Thomas, Simeone decide sacrificar la banda y la velocidad en busca de contención y defensa. Puede gustarnos o no su decisión, pero no se le puede reprochar nada, los partidos así hay que ganarlos, no jugarlos, y van dos eliminatorias de champions vencidas al Barça.
Los últimos diez minutos cambiaron el cariz del juego, el Atlético sabe bailar con el reloj como ningún equipo lo hace, e interpretó que era momento de sprovechar la prisa de los blaugranas para hacerse con el balón y venirse arriba. Una mano de Iniesta en el área hace estallar el Calderón. Penalty que anota Griezmann al borde del palo, acariciado por Ter Stegen. Y ya no queda apenas tiempo.
Ni una falta/penalty que pudo cambiarlo todo frenó al Atlético, que esta noche sí, tenía la suerte de su parte. Los minutos corrían y a falta del maestro en el arte de retener el balón en el córner, que estaba luchando en el bando enemigo, Koke se hizo con la batuta. La cara descompuesta de Simeone era la de todos los atléticos: ya no nos fiamos ni del descuento, ni de nuestro padre si le apuráis, hasta que no pite el árbitro.

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Y cuando lo hace, se desata la locura: estática en el rostro de Luis Enrique, que ve pasar ante sí unas últimas semanas que amenazan con.hundir la temporada; extática de Simeone y sus jugadores, que están en la semifinal.
Esa noche los rojiblancos no dejaron de creer, siguieron soñando en busca de una espina que tienen clavada en lo más hondo, acercándose al sueño jamás vivido y mil veces soñado. Ya no vale la Intercontinental, ni el doblete, el Atlético quiere la Champions, y la quiere ya.

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Qué manera de sufrir

Cuando en un himno al centenario del equipo de tus amores incluyes la frase “Qué manera de ganar”, lo habitual es que se piense en un equipo de altos vuelos, que vence por goleada deleitando con un juego maravilloso; por eso Sabina, como atlético de corazón, supo que tenía que añadir un estribillo que lo matizase: “Qué manera de sufrir.”

Y ha sido eso, señores, lo que hemos visto en el partido de hoy. Una eliminatoria que se presuponía favorable al Atlético, que se fue complicando en el partido de ida con el 0-0 en Holanda, que se ponía tensa al seguir a cero al fin de la primera parte, que nos volvía histéricos al llegar al final de la segunda sin goles… Y que en el descuento de la prórroga tampoco se había encajado gol alguno.

No es que el Atleti jugara mal, o que el PSV Eindhoven jugara como los ángeles, que no se dio ninguno de los dos casos; pero el ataque rojiblanco se anquilosa, se obceca en las mismas jugadas, abusando tanto de la banda de Filipe que hasta el lateral opta por caracolear en el centro del feudo.

El francesito de oro recibía muy atrás, siempre más de cinco metros antes de la defensa, sin capacidad sorpresiva ninguna, y Torres no sabía ya con quién pegarse, si con los centrales o con el árbitro, que no le pitaba una.Arda-penaltis

Infartando en la ribera del Manzanres estábamos, llegan los penaltis y muchos nos acordamos de aquella tanda de penaltis hace poco más de un año, ante el Bayern Leverkusen. Y Arda rezando en el suelo, como volvíamos a estar muchos, aferrados a la bufanda, con ella al ras de los ojos, sin querer mirar, sin poder apartar la vista.

Suena el himno a capella en el Estadio, y se vuelve a invocar la fuerza de las grandes gestas, se corea a Luis Aragonés. No se falla un penalti, ni uno, y eso que los holandeses parecían tenerlo todo en contra. Llega el quinto penalti, vemos a Torres caminar desde el círculo central hacia el área, la cabeza gacha, el corazón escondido en la bota derecha. El Niño nunca fue un jugador inmune a la presión, pero esta vez la supera, salvándonos del infarto.

Marcan, marcamos, a estas alturas de la noche no debe de haber hogar en España que no esté viendo la televisión, o eso parece por los gritos del vecindario. Un Oblak casi desquiciado no oye los gritos del Cholo Simeone desde la banda. El  público sí que corea, grita y silba. Y no sabemos si es efecto de la presión, del argentino, o del azar, pero Narsingh falla el lanzamiento.

Y ahí va Juanfran, de los incombustibles, la flecha, uno de los corazones del equipo.

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Y el Atleti vence y pasa a Cuartos de Final de la Champions.

Y el estadio se vence, Simeone se une a la montaña humana que se ha formado en el córner con el alicantino como epicentro del terremoto. Y el mundo vuelve a latir a su ritmo habitual.

Qué manera de ganar, qué manera de sufrir.

Atleti, un día de estos me vas a provocar un infarto.

Seguimos soñando.

Octavos de Champions League

cuadro-los-enfrentamiento-los-octavos-champions-league-1450108292393Acaba la fase de grupos de la Champions y nos ha dejado con un sabor explosivo en la boca. De los cinco equipos españoles, tres siguen en la competición reina, mientras que Sevilla y Valencia hacen las maletas hacia la Europa League. ¿Cómo han afrontado los nuestros la liguilla?

Comenzamos por el FC Barcelona, uno de los grandes favoritos para alzarse con la orejona este año (el gran favorito junto al Bayern de Guardiola, si hacemos caso a las encuestas). Tras un comienzo algo accidentado con un empate frente a la Roma, el Barça demostró que no es el favorito sólo por historia, sino que su trío de oro se encuentra más fuerte que nunca, especialmente después de coronarse vencedor del Mundial de Clubes.

En las recientes jornadas el equipo culé se ha dejado bastantes puntos en el tintero, con los empates ante el Leverkusen en Champions, y Valencia y Deportivo en Liga, aunque ni los tropiezos, ni la polémica relación de Luis Enrique con el banquillo parecen empañar las expectativas de los blaugranas, que tienen el liderato a tiro a falta de un partido de la primera vuelta por jugar.

Y es a ellos a quienes les ha tocado bailar con la más fea, puesto que se enfrentarán al Arsenal, uno de los rivales más complicados, salvando al Bayern de Munich.

El Real Madrid no está pasando por la mejor de sus etapas. La eliminación (o no eliminación) de la Copa, las críticas a Florentino, el relevo de Benítez… Y sin embargo nada de eso se aprecia en la competición reina, donde el Madrid se viste de historia y sólo se deja arrancar un empate ante el PSG, uno de los cocos del cruce de octavos. La situación en el club no es la ideal, y el juego del equipo se resiente, en especial el de su gran estrella, que no está pasando por su mejor inicio de temporada. Parece que con Zidane al mando los blancos remontan y vuelven a tener esa movilidad arriba que tanto se echaba de menos; la seguridad en defensa es aún una prueba que testar en las próximas jornadas.

Y aún así en las próximas semanas será difícil de olvidar la victoria ante el Sporting de Gijón por cinco goles a uno, y la victoria en Champions por ocho goles (sí, OCHO) al Malmoe. El Real Madrid, sigue siendo un grande de la Champions League. Se enfrentará a la Roma de Totti, un viejo hueso que no se encuentra en sus mejores años.

Vuelve a apostar por la competición reina este año el tercero en discordia, el Atlético de Madrid. Pasó por la fase de grupos sin pena ni gloria, perdiendo la ida contra el Benfica, goleando al Astana por 4-0 en el Calderón y empatando a cero en su campo, pero demostrando la solidez defensiva que les caracteriza y las dificultades de esta temporada para que el balón llegue a la red. Se envcuentra en un momento muy dulce, y sale del parón invernal reforzado por los fichajes de Kranevitter y Augusto, la perla del Celta. De Vigo. En octavos libra también a los grandes cocos del sorteo y se enfrentará al PSV Eindhoven, a priori un equipo asequible, aunque cuenta con estrellas como Guardado y, sobre todo, De Jong, que, no se debe olvidar, ya eliminaron de la fase de grupos al Manchester.

Si hubiera habido un grupo de la muerte, ése hubiera sido el del Sevilla. Desafortunado en el sorteo, tan sólo pudo arrancar dos victorias, una por la mínima a la vecchia signora, y otra al Borussia, por tres goles a cero.

En el vestuario se mascan las palabras inadmisible, desastre referidas a la eliminación de la Champions, y es cierto que esperábamos más de un equipo que no está dando la talla. Ni siquiera en Liga, donde unos muy enchufados Celta y Deportivo se le han subido a las barbas. No sirven excusas, la plantilla lo sabe, y el equipo de Emery espera resarcirse en la Europa League ahora sí, con rivales más acordes con su rendimiento actual.

Nuno aún estaba haciendo la maleta cuando el Valencia lo acompañó haciendo la suya, rumbo a la Europa League. Muy lejos de la cabeza de la clasificación y aún lejos de los puestos europeos, el inicio de temporada está siendo más que accidentado. La llegada de Gary Neville nada pudo hacer para salvar la eliminación, y parece que viene con ideas revolucionarias el sustituto de Nuno. Al igual que el Sevilla, se verá las caras con otros rivales en la Champions Naranja como el Liverpool, Nápoles, Tottenham, Athletic, Manchester United, Villarreal o Galatasaray.