España 8 Liechtenstein 0

El camino de Francia 2016 a Rusia 2018 es un largo trayecto… que la Roja se ha empeñado en empezar en quinta y pisando a fondo el acelerador. 

Primer partido clasificatorio para el Mundial de la nueva Selección, la de Lopetegui, y el balance no podía ser mejor: Ocho goles a favor, ninguno en contra.

Y es que esta Roja es un nuevo equipo, el Marqués ya no lidera el barco, y los viejos marineros van abandonando los puestos de mando a favor de nuevos grumetes hasta ahora desaparecidos. 

España 8 Liechtenstein 0.

Ya se mentaba en los bares y salones de España a la República de Malta y a aquella histórica gesta, en un partido que invita al entusiasmo, donde la nueva sangre marca el ritmo y ya no está Casillas, sustituido al fin por el relevo generacional de De Gea, para decirle al árbitro que basta ya, que ha sido suficiente.

Claro, que ni el partido era una final, ni el rival era la todopoderosa Italia (todavía).

Lopetegui ya presentó ante Bélgica su primer equipo oficial, y el bloque ha tenido pocos cambios desde entonces. Las cartas sobre la mesa, ha hecho suyo un grupo de jugadores indispensables, sobre el que se preveen pocas variaciones; atrás quedó el todos jugamos (salvo Reina) de Del Bosque y Aragonés. Piqué, Ramos, Alba, Silva y Busquets son las únicasviejas estrellas que sobreviven inalterables, y ni tan siquiera, puesto que Ramos ha tenido que ceder el poder casi indiscutible de los balones parados. Cuando regrese Iniesta, previsiblemente se incorporará a este grupo de los salvados.

Mientras tanto, De Gea, Thiago, Sergi Roberto, Koke y Morata se han convertido en las nuevas figuras que crean un equipo que en nada se parece al desastre Francés, y se asemeja más a la decadencia Brasileña o Sudafricana, un equipo que, en una resaca inversa propia del coche de Marty Mcfly, empieza a resurgir.

El partido abrió con una España espesa, el 4-4-2 con los laterales como dueños de las bandas, que tan bien había ncionado con Bélgica no daba resultado, y la Roja se atascaba ante el muro centroeuropeo.

Ante un equipo embotellado, solución Atlética: Falta cerca del área que bota Koke y cabecea Costa, enviando al fondo de la red el cuero y de paso las críticas por su vuelta a la Selección.

Después del gol sin embargo, España malgastaba la pólvora sin éxito ante el repliegue de Liechtenstein, hasta el intermedio, cuando el nuevo mister supo leer el encuentro, y cambió a Nolito por Thiago, subiendo a Sergi Roberto al centro del campo y dejando la defensa en tan sólo tres zagueros. Y vaya si funcionó el cambio, d minutos tardó la Roja en sacar provecho del nuevo asedio. En el 55 Sergi Roberto reabrió la lata, de la que se aprovecharon Silva, Vitolo, Costa y Morata.

Roberto, en su tercer partido como internacional con la absoluta, arrancó desde atrás para dejarnos un golazo que reabre el debate aún no cerrado entre los defensores de Carvajal y del propio Sergi. Alegría para unos…  tristeza para otros, con el descubrimiento de este lateral-carrilero Lopetegui ha dejado en el banco al rayito Juanfran, donde se espera que vea los partidos, entrando al verde como recambio.

Sigue también vivo, cómo no, el debate sobre el 9 de España, 9 sí, 9 no, falso 9, pero quién de 9… del que vamos a tener difícil librarnos. Frente a Bélgica el debate parecía claro: Morata, que se había reincorporado al Real Madrid con unos partidos brillantes, y arrancaba como goleador. Frente a Bélgica y aprovechando un dolor muscular que tenía en el banquillo al ex de la Juventus, Costa dio un golpe sobre la mesa. Doblete,un gran juego y declaraciones controvertidas, cn movimiento en el campo con o sin balón, acierto de cara a puerta y reivindicativo, parece volver el Costa que fue en el Atlético y que no llegamos a ver con los internacionales. Difícil lo tiene, se encargó Morata de contestarle, con dos goles en apenas minuto y medio, al borde del final del encuentro. Tenemos debate y lucha para rato, aunque esta vez una cosa queda clara, 9 sí. La duda es, ¿quién?

Goleada histórica para España en el feudo de León para recordar y revivir la magia del fútbol que parecía perdida. Una nueva España que parece renacer de las cenizas  (futbolísticamente hablando, que en otros temas seguimos atascados en el falso 9);justo a tiempo, porque a la vuelta de la esquina nos espera Italia, y ese sí que es un rival que puede echar chispas.