España 3 – Italia 0

Recital de Isco en el Bernabéu para cerrar una espectacular actuación de España ante Italia

España salió como una locomotora ante Italia, el motivo: clasificarse en buena posición para llegar al mundial de Rusia. Lo consiguió. Nada tenía que ver este combinado español con el que salió derrotado en junio de 2016 ante Italia en Francia. Ni esta Italia era la misma.

España quiere viajar a Rusia y lo demostró con clase. Lopetegui ha reavivido a La Roja y se nota desde el primer partido que vimos con el nuevo seleccionador. Arriesgado, valiente, estratega, pero a la vez cauto. Toda una combinación de buenos jugadores y buenas lecciones de fútbol para conseguir el objetivo. Desde que los gobierna Julen los hemos visto dar buenos recitales de fútbol, como antaño. Los hemos visto volver a la selección que nos tenían acostumbrados. A la del buen juego, la que hace emocionar al aficionado, la de los grandes goles y jugadas. Una selección que hace fácil un fútbol que no es sencillo.

 

Sensaciones

El Bernabéu acompañó el espectáculo apoyando y animando al equipo, pitando maleducadamente a Piqué y ovacionando a Villa. Lopetegui hizo el cambio que toda España estaba esperando: Isco por Villa. Así se ganaban el aplauso esperado y merecido los dos.

España atacaba y defendía de manera perfecta, olvidando al gran rival que tenían enfrente. Jugando al toque y presión, al balón largo cuando era necesario y adaptándose a lo que el rival le pedía. El balón, el juego y la presión era de los de Julen e Italia nada pudo hacer. No había manera de jugarles.

Destacar la perfecta actuación de De Gea las pocas veces que le llegaba el balón. Las brillantes paradas que hizo daban, otra vez, razón de ocupar esa portería. El regate de Isco que hizo recordar a Iniesta en 2012 contra Italia, uno contra cinco. Buffon nada podría hacer contra los tiros de los españoles, y eso era lo que más dolía. Morata salió y goleó el tercero y cuarto, aunque en fuera de juego. Pedían paso los siguientes goleadores de España y volvíamos a pensar que todo es posible a nivel de selecciones.

El Bernabéu se convirtió en una fiesta y una ilusión y España pedía paso en el avión a Rusia. Ni el mejor de los guiones habría derrotado mental y físicamente como esa noche lo hizo España.

Ha vuelto la ilusión a los corazones españoles.

España 8 Liechtenstein 0

El camino de Francia 2016 a Rusia 2018 es un largo trayecto… que la Roja se ha empeñado en empezar en quinta y pisando a fondo el acelerador. 

Primer partido clasificatorio para el Mundial de la nueva Selección, la de Lopetegui, y el balance no podía ser mejor: Ocho goles a favor, ninguno en contra.

Y es que esta Roja es un nuevo equipo, el Marqués ya no lidera el barco, y los viejos marineros van abandonando los puestos de mando a favor de nuevos grumetes hasta ahora desaparecidos. 

España 8 Liechtenstein 0.

Ya se mentaba en los bares y salones de España a la República de Malta y a aquella histórica gesta, en un partido que invita al entusiasmo, donde la nueva sangre marca el ritmo y ya no está Casillas, sustituido al fin por el relevo generacional de De Gea, para decirle al árbitro que basta ya, que ha sido suficiente.

Claro, que ni el partido era una final, ni el rival era la todopoderosa Italia (todavía).

Lopetegui ya presentó ante Bélgica su primer equipo oficial, y el bloque ha tenido pocos cambios desde entonces. Las cartas sobre la mesa, ha hecho suyo un grupo de jugadores indispensables, sobre el que se preveen pocas variaciones; atrás quedó el todos jugamos (salvo Reina) de Del Bosque y Aragonés. Piqué, Ramos, Alba, Silva y Busquets son las únicasviejas estrellas que sobreviven inalterables, y ni tan siquiera, puesto que Ramos ha tenido que ceder el poder casi indiscutible de los balones parados. Cuando regrese Iniesta, previsiblemente se incorporará a este grupo de los salvados.

Mientras tanto, De Gea, Thiago, Sergi Roberto, Koke y Morata se han convertido en las nuevas figuras que crean un equipo que en nada se parece al desastre Francés, y se asemeja más a la decadencia Brasileña o Sudafricana, un equipo que, en una resaca inversa propia del coche de Marty Mcfly, empieza a resurgir.

El partido abrió con una España espesa, el 4-4-2 con los laterales como dueños de las bandas, que tan bien había ncionado con Bélgica no daba resultado, y la Roja se atascaba ante el muro centroeuropeo.

Ante un equipo embotellado, solución Atlética: Falta cerca del área que bota Koke y cabecea Costa, enviando al fondo de la red el cuero y de paso las críticas por su vuelta a la Selección.

Después del gol sin embargo, España malgastaba la pólvora sin éxito ante el repliegue de Liechtenstein, hasta el intermedio, cuando el nuevo mister supo leer el encuentro, y cambió a Nolito por Thiago, subiendo a Sergi Roberto al centro del campo y dejando la defensa en tan sólo tres zagueros. Y vaya si funcionó el cambio, d minutos tardó la Roja en sacar provecho del nuevo asedio. En el 55 Sergi Roberto reabrió la lata, de la que se aprovecharon Silva, Vitolo, Costa y Morata.

Roberto, en su tercer partido como internacional con la absoluta, arrancó desde atrás para dejarnos un golazo que reabre el debate aún no cerrado entre los defensores de Carvajal y del propio Sergi. Alegría para unos…  tristeza para otros, con el descubrimiento de este lateral-carrilero Lopetegui ha dejado en el banco al rayito Juanfran, donde se espera que vea los partidos, entrando al verde como recambio.

Sigue también vivo, cómo no, el debate sobre el 9 de España, 9 sí, 9 no, falso 9, pero quién de 9… del que vamos a tener difícil librarnos. Frente a Bélgica el debate parecía claro: Morata, que se había reincorporado al Real Madrid con unos partidos brillantes, y arrancaba como goleador. Frente a Bélgica y aprovechando un dolor muscular que tenía en el banquillo al ex de la Juventus, Costa dio un golpe sobre la mesa. Doblete,un gran juego y declaraciones controvertidas, cn movimiento en el campo con o sin balón, acierto de cara a puerta y reivindicativo, parece volver el Costa que fue en el Atlético y que no llegamos a ver con los internacionales. Difícil lo tiene, se encargó Morata de contestarle, con dos goles en apenas minuto y medio, al borde del final del encuentro. Tenemos debate y lucha para rato, aunque esta vez una cosa queda clara, 9 sí. La duda es, ¿quién?

Goleada histórica para España en el feudo de León para recordar y revivir la magia del fútbol que parecía perdida. Una nueva España que parece renacer de las cenizas  (futbolísticamente hablando, que en otros temas seguimos atascados en el falso 9);justo a tiempo, porque a la vuelta de la esquina nos espera Italia, y ese sí que es un rival que puede echar chispas.

Croacia España 2-1

Acaba la fase de grupos de la Euro 2016 con un potente sabor amargo para los españoles. Después de un partidazo de libro de historia, del estilo de la Euro 2012, llegábamos con la moral alta, y dábamos por sentado que seríamos primeros de grupo, pudiendo empatar con una Croacia que tiraba de suplentes y dejaba en el banco a su estrella Modric.

El guión de Del Bosque funcionó los primeros 30 minutos, donde España dominaba, se gustaba y jugaba bien. Hasta marcó Morata, de nuevo tras una gran jugaba de equipo y combinación con Silva, para encaminar el feliz pase a octavos en la rama de la competición que evitaba, hasta la final, a los grandes de Europa.

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Pero tras el gol nada funcionó. Iniesta, por fin en el once de la jornada, algoritmos y guasas aparte, estaba más desaparecido que tapado por los rivales, Nolito no encontraba su sitio y Morata estaba más ocupado en pelearse con el árbitro y los centrales que en aumentar su ventaja como pichichi. ¿Y la defensa? En pañales, señores. Dejadme ser crítica: Tendremos una de las mejores defensas del mundo, sí, y unos de los mejores mediocentros defensivos, también; pero si todo el equipo ataca, si los laterales se convierten en extremos en 2 de cada 3 jugadas, y los centrales suben a rematar cual delanteros en el 40% de las ocasiones… ¿quién defiende?

Croacia nos cazaba con las enaguas por los tobillos ocasión tras ocasión, llegando a rematar dentro del área hasta en tres ocasiones en una misma jugada. Y nos permitíamos seguir subiendo, cueste lo que cueste, y seguir con los mismos once que comenzaron el primer partido en Francia.

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Cueste lo que cueste… costó el gol del empate, y también el que nos dejaba fuera del liderato. Los  croatas remataban casi a placer, aunque la creación del juego sea española, y ni Ramos pudo salvar la noche, mandando un penalti al centro de la portería, a las manos del guardameta croata.
El lunes, nos vemos con un viejo amigo, con un viejo enemigo. La selección azzurra, el viejo coco que en los últimos años se hizo chiquitito ante España, quizá el partido que en Siempre el 8 más temíamos y deseábamos ver, eso sí, en la final.
Como dicen ahora en medio mundo del fútbol, partido a partido, final a final.