2016, un año de fútbol gris

 

Resulta difícil, en el mundo del fútbol, hacer un resumen de fin de año, teniendo el fin de temporada en verano, pero quizá este año sea más sencillo para Siempre el 8, ha sido un año lleno de emoción futbolística, con muchas sorpresas, como la que dio el Leicester en la Premier, y en general una tónica amarga, especialmente en el caso del Atlético, que perdió su segunda final de Champions consecutiva, pero también para Argentina y Francia, que perdieron la Copa América y Eurocopa; y especialmente turbulenta para el Zaragoza, que ha vivido un año lleno de cambios.

El Atlético comenzó enero en la cumbre, en lo alto de la tabla con un equipo que aspiraba a todo y en la Champions parecía comerse el mundo. Sin embargo unos tropiezos a final de temporada lo dejaron a las puertas de la Liga. No importaba, volvimos a llegar a la final de la competición más esperada, y dos años después volvimos a encontrarnos con el eterno rival. Os lo contamos, en la previa y en el postpartido. El Real Madrid nos arrebataba de nuevo el sueño, de forma aún más cruel si es que era posible y acabamos llorando, abrazados a nuestras bufandas rojiblancas mientras veíamos cómo un Juanfran destrozado pedía perdón a una grada que le ovacionaba.juanfran-llora

El Atlético se levantó, comenzó a pensar como un equipo grande y blindó a sus estrellas, llegaron grandes promesas, Gameiro, Gaitán, Vrsaljko. Y latido a latido no bajó la cabeza más que para besar su escudo, se colocó en el liderato en los primeros compases de Liga, y celebró el 50 cumpleaños del Calderón, que ya sonaba a compás de despedida.la-3g-de-l-atletico-gaitan-griezmann-et-gameiro

A raíz de ahí se empezó a torcer el rumbo. Un empate ante el Barcelona, llegaron las derrotas ante grandes rivales como el Sevilla, o el eterno compañero de mesa, y mientras las chicas se estrenaban en el Calderón.

Tan sólo es el final de 2016, un año como tantos otros, en los que el Atlético nos ha tenido entre la gloria y el infierno, infartando los corazones en la ribera del Manzanares. Aunque esto, esta vez, sí que será su última oportunidad de hacerlo.

No muy lejos de Madrid, en Zaragoza, este año no ha sido fácil. 3 entrenadores, 2 directores deportivos, una gran limpieza en junio y una noche para olvidar, la del 5 de junio. Aquello que se nos escapó

Mientras, el eterno rival, el Osasuna, volvía a Primera y los zaragocistas aún estaban más enfadados.

Con la revolución de fichajes en la ciudad de Ebro volvieron dos de los grandes jugadores a casa: Zapater y Cani, para intentar levantar un barco hundido moral y deportivamente. Siempreel8 estuvo en la presentación de Cani: https://www.youtube.com/watch?v=5haQ5UgIa40 

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A principios de liga estuvieron durante 2 jornadas líderes de Segunda, pero eso es Zaragoza y como no era de extrañar, duraría poco.

En Inglaterra vimos al Leicester celebrar desde la casa de uno de los jugadores su primera liga. La copa de la Premier días más tarde era levantada por los “foxes”. Ganaba un equipo humilde, llegado recientemente de segunda división y se hacía conocido al menos en el continente europeo.

En verano se celebraba la Copa América y Argentina volvía a perder una final, después de Brasil. Higuaín volvió a ser diana de bromas y críticas por fallar otro penalti y dejar a los suyos sin título, Messi decidió que era momento de retirarse de la selección, aunque volvió meses después.Todos seguimos acordándonos del plano corto del astro con lágrimas tras la derrota.

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A mitad de verano la selección de Portugal ganaba la Eurocopa y Griezmann perdía otra final consecutiva en 1 mes. A finales de agosto Las Palmas fue momentáneamente líder de la liga Santander. Un equipo que ya había salido en las noticias y en boca de todos los aficionados al fútbol por comprar a Kevin Boateng en el mercado de verano.

En noviembre, la noche del 28 al 29 fallecían los jugadores de Chapecoense, en un accidente de avión. El 27 de diciembre algunos jugadores de un equipo de Uganda perdían la vida en otro accidente, esta vez en el mar. Momentos humanos díficiles para el mundo del fútbol y del deporte en general.

El mítico Johan Cruyff nos dejaba en marzo, Cesare Maldini y Carlos Alberto también lo hicieron este 2016.

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Un año nada fácil para el mundo del fútbol. Ha habido muchos momentos de reflexión a lo largo de estos 12 meses pero por más que se nos resista este deporte, siempre volvemos, más pronto o más temprano a su lado. Por más que nos haga llorar o replantearnos muchas cosas acabamos volviendo a él pensando que algún día lloraremos de alegría y no de tanta tragedia. El corazón lo que quiere son goles a favor y copas levantadas nada de accidentes de ninguna clase.

Esperemos que este 2017 que está a punto de llegar nos sea más favorable y nos regale más sonrisas al lado del deporte que más queremos.

Atlético de Madrid 0 – Real Madrid 3

El último vals en el Calderón

El viernes por la noche los deSpheraSports sacaron como siempre una portada preciosa sobre el partido más esperado en el Calderón, la titularon el último vals. Haciendo referencia a ella seguiré con este baile.

El vals es un baile de moviemiento preciosos. Se baila en parejas. Uno lleva el movimiento suyo y de su compañera y ella le sigue el ritmo. Una vez cogen los dos el ritmo perfecto, se igualan para dar paso a una coreografía muy bonita.

Ojlá pudiera seguir diciendo que el partido fue así, pero no se igualó. No hubo movimientos perfectos ejecutados por ambos equipos. El Atlético fue un esclavo del Madrid y eso, en fútbol, se paga. El Atlético no empezó mal la primera parte. Llegaron bastantes veces en poco tiempo a la portería de Navas, pero nada que hiciera peligrar mucho el marcador. El Madrid, capitaneado pos Isco empezó a bailar a son que ellos querían. Al Atleti le quedaba esperar errores y balones largos para poder conseguir algo positivo. Acabó siendo él la chica que espera que le digan lo que tiene que hacer y aún así no le siguió el ritmo. Tan solo los primeros 20 minutos de la segunda parte salieron los rojiblancos a morder, pero ya llevaban 1 gol encajado y al Madrid seguía saliéndole todo lo que hacía.

Un gol de falta, uno de penalti “dudoso” o absurdo y otro tras finalizar una contra perfecta definieron el partido.

Pero eso no es todo. El árbritro no estuvo acertado. El desafío Koke – Cristiano se saldó con una amarilla para cada uno, el penati fue demasiado riguroso pero ya se sabe que en estos casos se pita a quien se pita y las caras habituales y gestos al marcar de Cristiano…

Los de casa desaparecidos: Torres, Saúl, Koke… El único destacable por lo que luchó al final: Carrasco. Ni la entrada de Corrrea con todo su control serpenteante consiguió nada a final del encuentro. El cholo desorientado. La afición desesperaba, algunos se marcharon antes de acabar el encuentro. El Madrid ahogó la fiesta del año en el Calderón. Una derrota abultada se saldó con el agónico cierre del Calderón. Algo inesperado que entrará en la historia del club rojiblanco escribiendo una triste página.

Los derbys siempre digo que se ganan por orgullo primero, después por puntos y tercero por clasificación en la Liga. Siendo sinceros al Atlético le faltó mucho para poder llevarse el encuentro pero el penalti acabó de matar la ilusiones y la lucha de los jugadores. Que el Atlético no está bien esta temporada aún con todo lo que han hecho está claro, que puede ser un golpe sobre la mesa despues de este partido es otro, que siempre no se puede ser igual y el ritmo tan duro no es fácil de seguirlo siempre, también.

No nos olvidemos que este equipo, si quiere y lo intenta con todas sus fuerzas puede hacer cosas muy grandes. Lo hemos visto, nadie nos lo ha tenido que contar. Levantemos la cabeza y esperemos que vuelvan a ser los mismos que hemos visto últimamente.

La derrota duele, a nadie se le pasa por alto esto, sobretodo porque es contra el Madrid, pero saquemos orgullo, que eso todavía tenemos y llevemos al equipo en volandas a sobreponerse de estos palos. Nunca dejes de creer, que a nadie se le olvide.

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Atlético de Madrid 4 – Real Madrid 0

Años después del : “Se busca rival digno para derbi decente.” se quedaron con las caras desencajadas y sufriendo un gran derrota, amargando el cumpleaños de su estrella y endulzando los paladares y corazones atléticos.

Era 7 de febrero de 2015. Me sentaba delante de la televisión pocas horas después  de comer, en el salón de la casa de Hernán Cortés, por el que han pasado personas y situaciones realmente importantes en mi vida. Un sábado a las 4 de la tarde en esa casa lo que menos se veía era fútbol, pero yo iba a ir en contra de esa norma por una vez. Nerviosa desde por la mañana por vivir mi primer derby madrileño como atlética le escribí a mi amiga Carol, que no podía esa tarde ver el partido.

Yo me animé a hacer algo diferente. Un primer derby de esta calidad siendo atlética tenía que vivirse de manera especial, y qué manera! Lo ví desde el portatil y escuchando la radio, a la vez que le retransmití, el himno del Atleti, las alineaciones de ambos equipos y los goles con algún comentario humorístico -profesional de los que suelo hacer. Recuerdo que fue una tarde mágica. El primer derby entre estos dos equipos que viví fue la final de Champions en Lisboa, siendo todavía culé pero apoyando a los rojiblancos. En Roma, en casa de un madridista. Tortilla de patata, cerveza, un cuarto con sofá, tele y un póster de Marcello Mastroiani y muchas ganas de ese partido. Me sentó muy mal el final del partido, pero todavía no sentía los colores como los siento ahora ni en el 4-0.

“Y a Kevin Roldán, contigo empezó todo.” Gritaba Piqué en la celebración en el Camo Nou. Si Piqué, con él continuó un show que empezó a las 4 de la tarde y acabó a las 6. 4 goles marcados en el Vicente Calderón y una herida emocional abierta en los madridistas que tardó en cerrarse.

Tiago abría el marcador, Saúl marcó el gol soñado por los niños rojiblancos: una espectacular chilena, Griezmann hizo el tercero para cerrar la tarde con broche de oro a cargo de Mandzukic en el minuto 90 de partido. Era el cumpleaños de Cristiano Ronaldo, pero a quienes dieron los regalos fue a los atléticos. Me acuerdo de gritar los goles con gran efusividad, de mandar los audios al instante como si de un programa de radio se tratara, de emocionarme con los gestos y las caras de preocupación de los blancos… En definitiva: recuerdo disfrutar muchísimo de un gran partido siendo una rojiblanca más. Como dato “curioso”: Moyá fue un espectador más, no vio el balón peligrar en su zona.

Los de Simeone, con él a la pizarra y al mando, le tomaron el pulso, la técnica y el partido entero al Real Madrid. Si bien no empezó el partido con buen pie el atlético tras una lesión de Koke y un golpe en a nariz de Godín fueron entrando en calor y juego para cambiar el rumbo negativo. Tanto se cambió que cada llegada de los rojiblancos al áea rival era activar los nervios a quienes tenían enfrente. Los madridistas pedían clemencia, el atlético más intensidad a cada balón. Asi brilló un partido que unos reclamaban y otros pensaban que no iban a ver en años. Años después del : “Se busca rival digno para derbi decente.” se quedaron con las caras desencajadas y sufriendo un gran derrota, amargando el cumpleaños de su estrella y endulzando los paladares y corazones atléticos.

Un partido para el recuerdo, bajando el sueño al terreno de juego y haciéndolo realidad. Así entré con buen pie a formar parte de esta familia. Sé que no es lo normal, pero es un gran recibimiento.

 

 

El Derbi definitivo, otra vez

“Sólo los más grandes son capaces de afrontar la más dulce de las victorias junto a la más cruel de las derrotas.”

El Atlético siempre ha hecho unas grandes campañas publicitarias y, aunque ésta no haya sido una de las que más han calado, como siempre golpea justo en el clavo. Aquellos que no vivieran el partido no pueden imaginarse cómo se sintió aquella final de Champions (hablamos de ella en un pasado lejano, para probar a ver si así duele menos).

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Muchos niños de ahora no serán capaces de imaginar lo que les dolió a los atléticos esa final, ese gol, del minuto 93. Quizá, sólo quizá, sean los holandeses quienes puedan recordar una decepción de tal calibre. Sí, como perder un mundial en la prórroga, tengo mis motivos para decirlo.

La última gran victoria del Atlético, el año cumbre de la historia del club, 1996, el doblete, hace exactamente veinte años y un día.
Yo, atlética acérrima desde que tengo memoria, no soy capaz de recordar esa victoria. Sin embargo puedo recordar perfectamente los dos años en segunda, el “infierno rojiblanco”, se masticaba en los billares que el Atleti había bajado a Segunda, que decía Sabina. Recuerdo a aquel familiar que tan  atlético había sido, dejaba el barco, y me regalaba un álbum de años de recortes de periódicos, que me esforcé en completar semana a semana. Recuerdo un anuncio en el que un tal Mono Burgos salía de una alcantarilla y todo el mundo se reía de un comercial tan absurdo. Con el tiempo, creo que no pudo haber analogía mejor. Recuerdo pertrecharme de una cinta del pelo ancha e imitar al polémico portero y al ya mítico disparo de Figo, que se convirtió en representación teatral de toda reunión familiar que se preciase.

En el 2004 jugué en el Atlético féminas, y al fin conocí cómo se sentía ser del Atleti desde dentro, llevar la camiseta, aunque fuera jugando con niñas de doce años.

Los niños que crecieron en mi época (o un poco antes) crecieron siendo los únicos de clase del atlético (con otro compañero, o dos, a lo sumo). Crecimos rodeados de familiares que nos preguntaban por qué éramos del Atleti (sí, como en el anuncio), con amigos que se burlaban y reían, año tras año, derbi tras derbi.

Recuerdo obstinarme, enfadarme y hasta llorar año tras año. Recuerdo discutir con el padre de una compañera camino al colegio, diciendo que esta vez sí que sí, que iba a marcar Torres el primer gol, y que les íbamos a ganar.

Imagínense una infancia y adolescencia así, imagínense media vida sufriendo, minuto a minuto, sin conocer la victoria. Hasta que la conocimos, y en Europa, de qué manera, aunque los demás pelearan por la Champions para nosotros éso era un sueño hecho realidad. Recuerdo mis primeras lágrimas en Neptuno, gritar hasta quedarme sin voz. Curiosamente, entre esas decenas de cánticos no estaba aquel de “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el 96” Nadie se imaginaba soñar con ello, ni siquiera yo.

Los más optimistas lo soñaron, lo imaginaron, juraron y, de verdad, creyeron, que este año sí, que íbamos a ganar la Liga. Yo no lo creí hasta el último minuto. No fui capaz de soñarlo, ni siquiera, hasta que quedó media hora para el final del partido. “Treinta minutos. Veinticinco minutos” Me informaba, ¡como si no lo supiera! Un madridista sentado a mi lado.

El árbitro pita el final del partido y no soy capaz de moverme. No sé qué hacer. Entierro la cabeza en los brazos, me paso una y otra vez las manos por la cara. Lloro. Se me escapan las lágrimas y me doy cuenta que las manos me tiemblan tanto que no puedo ni chocarlas con los vecinos. Aún noto el temblor en los dedos ahora, mientras escribo esto.

Era lo que no nos habíamos atrevido a soñar. Era la victoria en el último partido, era ganar la Liga. Era el sueño de miles de niños que se hicieron del Atleti en el descenso, de quellos que, cuando les gritaban que habían vuelto a perder otra vez, respondían cantando a gritos el himno.

Y llegamos a la final de Champions. Dejando atrás al Chelsea, Milan, y al propio Barcelona. Para encontrarnos contra nuestra pesadilla de todos los años, con el vecino de campo, con el compañero de trabajo, de mesa en el instituto, el colega del bar, con el hermano, el tío y para muchos, también con el compañero de cama. Era la ocasión perfecta y no podía ser más emocionante. Unos se jugaban la décima, otros la primera. Imposible de saber quiénes iban con más ganas.

Decía un artículo (y daba de nuevo en el clavo), que ése era El Derbi. Con mayúsculas. Que, si normalmente un derbi duraba todo un fin de semana, hasta el lunes en el trabajo, donde alzabas la cabeza orgulloso y lanzabas una pulla, o la agachabas y musitabas que otra vez tendrías la revancha; pero ése derbi iba a ser el definitivo, la victoria o la derrota definitiva, que redimiría las heridas que ambos aún se sanaban (una copa perdida el año anterior el uno, años de derrotas el otro). Ése derbi se viviría toda una vida.

Y así fue, o así será, porque aún se siguen sintiendo las consecuencias de aquella cruel derrota.

Un gol de Godín un poco de carambola nos empezó a llevar al cielo. Pero aún no nos lo creíamos. Pasaban los minutos y sufríamos cada vez más, pero así era como jugábamos. Éramos el equipo que infartaba el Manzanares, nos llamaban el Pupas, y era por algo. Cinco minutos de descuento. Creo que Simeone fue reflejo de todos los atléticos en ese momento. La indignación ¿¡Cinco minutos!? ¡qué exageración! Y sufríamos, volvíamos a sufrir y nos veíamos siendo el Pupas, nos veíamos perdiendo otra final en el último minuto. Algunos de nosotros teníamos el pasado tan subido a la espalda que no supimos soñar. Y perdimos, volvimos a perder. A falta de dos minutos para la victoria más absoluta de nuestra historia. A dos minutos del sueño jamás soñado, de llegar al cielo tan solo cantando un himno con sabor a gloria. Gloria que se truncó a dos minutos del fin a manos de un magnífico Ramos.

No hay palabras para expresar la crueldad de ése momento.

Recordad todo lo que os he contado: una infancia de derrotas, ¿por qué eres del Atleti? Os hemos vuelto a ganar. “Se busca rival digno para un derbi decente”. Y te encuentras en el momento en que todo puede cambiar “es el derbi definitivo” la gloria. La tienes. Ya puedes saborearla. La copa está en el estadio y en tan solo dos minutos más (después de miles de minutos de lucha, de cansancio) rozarás el cielo con tus manos.

Es entonces cuando lo pierdes todo.

Te levantas, gimes, te hundes en el asiento, gritas, intentas en vano contener unas lágrimas de rabia que se escapan de tus ojos. Ante ti, tu ciudad, tus amigos, tu familia, están rozando la gloria.

La prórroga son sólo treinta minutos en los que intentas recuperarte del shock. No te importan los goles, por mucho que suene tópico. Empiezas a hacerte a la idea, a aceptar que no pudo ser, y a sentirte orgulloso de tu equipo, que ha luchado por lo que nadie creía que pudiera luchar, y ha estado a punto de conseguirlo. Intentas hacerte a la idea, aunque no lo conseguirás al escuchar el pitido final, ni a ver la copa en unas manos que no son las del capitán que esperas, ni cuando la estatua rodeada de gente es la equivocada; sabes que pasará a la memoria del fútbol y años después seguirás pensando “tan sólo dos minutos, la teníamos tan, tan cerca.”

Esa noche sólo quieres irte a dormir, tragarte la rabia, la decepción y la tristeza para, a la mañana siguiente, volver con la cabeza bien alta, dar la enhorabuena al vecino y decir, con total confianza esta vez, que la próxima vez seréis vosotros quien ganéis.

Hace dos años escribí esto, y muchas cosas han cambiado. Quedan sólo dos días para que la final se repita y resulta que el Derbi definitivo no era tan definitivo.
Ya no hay miedo en el Atlético, ya no vamos con la sensación de ser el equipo que tiene las de perder, ya no hay partido en el que mi Atleti no tenga muchas papeletas para ganar. Hemos crecido mucho en estos dos años, y este sábado, Atleti, vas a ir a por ellos. No por Lisboa, no por la revancha, ni porque el fútbol te lo deba después de tantos batacazos injustos. Porque el Atleti se merece tocar el cielo con los labios, y besar la copa. Es hora de bajar el pasado de la espalda y soñar más fuerte que nunca.
Hasta el sábado, atléticos.

Real Madrid 0- Atlético 1

Lunes 29 de febrero, un día especial, y no sólo por la fecha, aún permanecen en la cabeza los restos de la resaca del fin de semana, y es que en los diarios aún se habla del derbi madrileño. El sábado se jugaron la permanencia en las quinielas de la Liga Real Madrid y Atlético. Los rojiblancos, segundos tan sólo por un punto, a ocho de un Barça que se iba a alejar definitivamente del perdedor; el adiós a la Liga para el derrotado en el Bernabéu, que decían los periodistas.derbimadridatletico

Empataron en el partido de ida, el partido se prometía guerrero y así lo fue, aunque por suerte no se convirtió en el concurso de leñeros y hachazos que se venía produciendo en anteriores temporadas. El Real Madrid recuperó a Benzema y salió con todo, deseando demostrar definitivamente que el Madrid, con Zidane al mando, es otro equipo. El atlético recuperó a Augusto Fernández, el flamante nuevo fichaje que no había demostrado gran cosa en anteriores partidos, y salía con todo el armamento defensivo, un equipo más cholista que nunca.

Pocos sorprendidos hubo al ver el ritmo del encuentro, en el que los blancos dominaban el balón y el Atlético amenazaba en saques de esquinas e internadas veloces por las bandas de Filipe y Juanfran. Tan sólo un cabezazo potente de Varane y un tiro envenenado de Benzema amenazaron a Oblak, y un tiro de Griezmann para los rojiblancos hizo desempolvar los guantes a Keylor. Las viejas amistades no se olvidan, y el ya habitual pique entre Benzema y Godín se hace notar (con cartulina para el uruguayo). El derbi se va con empate al descanso y no es hasta el minuto 53 cuando se abre la lata de los goles. El francés de los rojiblancos, Griezmann, tras cinco jornadas sin marcar, recupera su alianza con el gol y bate a Navas tras una jugada de Filipe Luis que avanza por la banda, y un descuido de la defensa blanca, que le deja solo al borde del área.

Y el partido se transforma. El Atlético recula a su campo donde espera con toda su artillería defensiva, replegado cual autobús made in Mourinho. Zidane trató de perforar el muro colchonero con la cantera, sacando a Borja Mayoral (por el aún no recuperado Benzema), Lucas Vázquez y Jesé. Pero el Atlético estaba bien plantado y tan sólo un Gabi algo pasado de vueltas amenazó la portería de Oblak con un casi penalti sobre Danilo (dejamos a la interpretación de cada cual si era o no era; Clos Gómez no lo vio).

Poco más que añadir a un partido que deja muchos debates a frente abierto. ¿Tiene razón la afición madridista pidiendo a gritos la dimisión de su presidente? ¿Se les ha escapado a los merengues el tren de la Liga? ¿Y a los rojiblancos? Torres, de nuevo en la titularidad, se volvió a marchar sin anotar gol, ¿hablamos de una última oportunidad del niño de oro rojiblanco?cholosimeone.jpg

El único reforzado de este partido pareció ser Simeone, que da un golpe en la mesa, afianzándose en el segundo puesto de la tabla, y haciendo frente a las críticas sobre el excesivo perfil defensivo del equipo. Defiende su estilo como de costumbre, en silencio, con resultados, con lucha. Y es que, a muchos les puede parecer una broma propia del año bisiesto, pero el Atlético lleva tres años alzándose victorioso en el feudo del eterno rival. Otro derbi más en la época más dulce de los rojiblancos desde el doblete, otro partido más, que siguen molestando.

Octavos de Champions League

cuadro-los-enfrentamiento-los-octavos-champions-league-1450108292393Acaba la fase de grupos de la Champions y nos ha dejado con un sabor explosivo en la boca. De los cinco equipos españoles, tres siguen en la competición reina, mientras que Sevilla y Valencia hacen las maletas hacia la Europa League. ¿Cómo han afrontado los nuestros la liguilla?

Comenzamos por el FC Barcelona, uno de los grandes favoritos para alzarse con la orejona este año (el gran favorito junto al Bayern de Guardiola, si hacemos caso a las encuestas). Tras un comienzo algo accidentado con un empate frente a la Roma, el Barça demostró que no es el favorito sólo por historia, sino que su trío de oro se encuentra más fuerte que nunca, especialmente después de coronarse vencedor del Mundial de Clubes.

En las recientes jornadas el equipo culé se ha dejado bastantes puntos en el tintero, con los empates ante el Leverkusen en Champions, y Valencia y Deportivo en Liga, aunque ni los tropiezos, ni la polémica relación de Luis Enrique con el banquillo parecen empañar las expectativas de los blaugranas, que tienen el liderato a tiro a falta de un partido de la primera vuelta por jugar.

Y es a ellos a quienes les ha tocado bailar con la más fea, puesto que se enfrentarán al Arsenal, uno de los rivales más complicados, salvando al Bayern de Munich.

El Real Madrid no está pasando por la mejor de sus etapas. La eliminación (o no eliminación) de la Copa, las críticas a Florentino, el relevo de Benítez… Y sin embargo nada de eso se aprecia en la competición reina, donde el Madrid se viste de historia y sólo se deja arrancar un empate ante el PSG, uno de los cocos del cruce de octavos. La situación en el club no es la ideal, y el juego del equipo se resiente, en especial el de su gran estrella, que no está pasando por su mejor inicio de temporada. Parece que con Zidane al mando los blancos remontan y vuelven a tener esa movilidad arriba que tanto se echaba de menos; la seguridad en defensa es aún una prueba que testar en las próximas jornadas.

Y aún así en las próximas semanas será difícil de olvidar la victoria ante el Sporting de Gijón por cinco goles a uno, y la victoria en Champions por ocho goles (sí, OCHO) al Malmoe. El Real Madrid, sigue siendo un grande de la Champions League. Se enfrentará a la Roma de Totti, un viejo hueso que no se encuentra en sus mejores años.

Vuelve a apostar por la competición reina este año el tercero en discordia, el Atlético de Madrid. Pasó por la fase de grupos sin pena ni gloria, perdiendo la ida contra el Benfica, goleando al Astana por 4-0 en el Calderón y empatando a cero en su campo, pero demostrando la solidez defensiva que les caracteriza y las dificultades de esta temporada para que el balón llegue a la red. Se envcuentra en un momento muy dulce, y sale del parón invernal reforzado por los fichajes de Kranevitter y Augusto, la perla del Celta. De Vigo. En octavos libra también a los grandes cocos del sorteo y se enfrentará al PSV Eindhoven, a priori un equipo asequible, aunque cuenta con estrellas como Guardado y, sobre todo, De Jong, que, no se debe olvidar, ya eliminaron de la fase de grupos al Manchester.

Si hubiera habido un grupo de la muerte, ése hubiera sido el del Sevilla. Desafortunado en el sorteo, tan sólo pudo arrancar dos victorias, una por la mínima a la vecchia signora, y otra al Borussia, por tres goles a cero.

En el vestuario se mascan las palabras inadmisible, desastre referidas a la eliminación de la Champions, y es cierto que esperábamos más de un equipo que no está dando la talla. Ni siquiera en Liga, donde unos muy enchufados Celta y Deportivo se le han subido a las barbas. No sirven excusas, la plantilla lo sabe, y el equipo de Emery espera resarcirse en la Europa League ahora sí, con rivales más acordes con su rendimiento actual.

Nuno aún estaba haciendo la maleta cuando el Valencia lo acompañó haciendo la suya, rumbo a la Europa League. Muy lejos de la cabeza de la clasificación y aún lejos de los puestos europeos, el inicio de temporada está siendo más que accidentado. La llegada de Gary Neville nada pudo hacer para salvar la eliminación, y parece que viene con ideas revolucionarias el sustituto de Nuno. Al igual que el Sevilla, se verá las caras con otros rivales en la Champions Naranja como el Liverpool, Nápoles, Tottenham, Athletic, Manchester United, Villarreal o Galatasaray.