Gattusso vuelve a Milán

“Píntame libre y feliz pero píntame cerca de tu alma…” canta Andrés Suárez en una canción de su último disco. Parece que Gennaro Gattusso la escuchó hace unos meses. En mayo de 2017 se anunciaba que entrenará la próxima temporada a los canteranos del Milan. Gattussso volverá a pisar diariamente Milanello. Volverá al club de su vida, a luchar por los colores que verdaderamente siente pasión. Vuelve pocos años después de retirarse por sus creencias personales.

 

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A mediados de 2012 Gattusso cerró las puertas de Milanello. Había dejado de creer en el proyecto en el que siempre puso todas sus energías, esperanzas y cariño. Cinco años más tarde vuelve para entrenar al  “primavera“, nombre con el que se designa a los filiales en Italia.

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Gattussso entrenando
Milanista siempre

Con más de 400 partidos y 13 años con la camiseta rossonera se consagró como un símbolo del Milan. Se hizo leyenda dentro del campo. Luchador como pocos, guerrero incansable y peleón, él buscaba defender con fuerza lo que otros lo hacían con clase. Conocía sus carencias y las suplía de la mejor manera. Nunca fue de los mejores ni su fútbol era vistoso. Siempre estaba en el lugar adecuado para cortar el balón y fue un gran muro de contención.

 

Hay que irse de ciertos lugares cuando aún se te puede echar de menos y volver cuando lo necesitas. Así entiendo este gesto de Gattusso como exmilanista que soy. En la época en la que me enamoró este equipo había mucho jugador bueno, en 2006. Yo me enamoré de él por su constancia, su lucha por superarse a sí mismo y ayudar a los compañeros.

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Si se comporta bien con sus pupilos y los entrena con sus valores podría renacer una parte importante del club. El club está en horas bajas desde hace muchos años. El primer equipo se está reforzando muy bien esta temporada. Si los valores necesarios en la cantera puede ser un gran renacimiento. Un grande del fútbol europeo puede volver a luchar como lo hemos conocido anteriormente.

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Firmando el contrato como entrenador

Mundial de Alemania 2006

 

 

“Gooool de Fabio Grosso. Transforma el penalti en gol y convierte a Italia ganadora de la Copa del mundo de 2006.”

Para escuchar algo similar tuvimos que esperar exactamente un mes. El Mundial de Alemania de 2006 es para mi el más especial de todos los que he vivido. Especial de manera personal y echando un vistazo al pasado profesionalmente. Si, pasaron seis años más hasta que nació Siempreel8 pero este magnífico mundial lo recuerdo con mucho cariño. Fue ese año y mundial cuando despertaron mis ganas por disfrutar, aprender todo lo posible y hablar sobre este deporte.

Guardo el mejor de los recuerdos de la competición de fútbol más grande de este deporte. Por aquel entonces era muy afín a Italia y Holanda. Si tenía que hablar de España lo hacía con Casillas. Un tal Andrés Iniesta debutaba bajo los focos internacionales y lo presentamos ese año a nivel internacional. Si lo hacía con estos otros dos países lo tenía claro: Gattuso y Cannavaro, Robben y Van Nistelrooy.

Tuve la gran suerte en esa época que no me preguntaban con quién de los cuatro me quedaba. Ahora lo tengo claro: con Gattusso. En realidad creo que siempre lo tuve claro.

 

Fases

El 2006 fue un año de cambios radicales en mi vida. Viajé a Europa, conocí a una de las personas más importantes de mi vida y despertó mi curisidad por el fútbol más allá de lo deportivo. Comenzaba mi visión y pasión del fútbol a través de las sensaciones que en mí creaba.

Tenía la sensación de que ese campeonato sería una gran oportunidad para el combinado holandés y el italiano. Con Holanda me equivoqué, volaron de vuelta a su país en octavos. Fueron derrotados por Portugal por un gol a cero.

La noche en la que se jugó este partido yo estaba en un hotel de Ámsterdam. Estrenaba mi camiseta de Van Nistelrooy recién comprada esa misma tarde en un puesto callejero del paseo de las flores. Fue una noche especial para mi. Vi el partido rodeada de holandeses. Recuerdo que pasé nervios. Finalizó el partido y yo me fui a la habitación. Antes de abandonar el salón se me acercó un holandés corpulento, enorme, llorando sin consuelo y me abrazó. Al principio no entendía porqué a mí, luego recordé la camiseta y lo abracé yo también. No quise quedar mal. Fue uno de los primeros momentos en los que sentí que la tristeza en el fútbol es a nivel mundial. Años atrás, en el mundial 2002 de Corea solo sentí rabia y enfado cuando España se marchó de esa manera.

La mañana siguiente partíamos a Francia. Nuestro autobús había sido confundido por algunos holandeses pensando que éramos portugueses y habían lanzado piedras contra el cristal delantero.

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Mi camiseta por delante y detrás

 

España tampoco tuvo ese año toda la suerte que los españoles quisimos para nuestros futbolistas.

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El combinado ya era de una calidad bastante buena pero Francia nos ahogó la fiesta en octavos. España, que demostraba más en este campeonato, tendría que esperar dos años para ganar la primera copa de un ciclo irrepetible. Dos selecciones que habían competido juntas pero no se habían enfrentado nunca entre ellas en un mundial.

El 25 de junio Holanda abandonaba la competición y a mí me fastidió. Dos días más tarde, el 27, lo hacía España, cayendo ante la Francia de Ribery, Trezeguet y Zidane. En esta ocasión yo me encontraba en París. Mis compañeras y yo teníamos muchas ganas de ver este partido en la capital gala. Solo eran octavos de final pero la fiesta que se montó en las calles fue enorme. Al finalizar el encuentro París salió a la calle a celebrar su clasificación a cuartos. Todo eran coches pasando por delante del hotel con banderas de Francia y el claxón sonando toda la noche. Los coches pasaban por cualquier calle de la ciudad, de un lado a otro, pitando continuamente. Recuerdo que casi no pudimos dormir del jaleo que se formó.

 

Cuartos

Una vez superada esta eliminatoria, pasaron a cuartos, 8 de los 16 combinados todavía vivos en el campeonato. Alemania, Argentina, Italia, Ucrania, Inglaterra, Portugal, Brasil y Francia. Por este orden y emparejados tal cómo he escrito se jugaron las selecciones el paso a semifinales. Para estos encuentros ya había vuelto a casa a España y los vi con interés. De cada partido había una selección que me llamaba especialmente la atención y todavía quedaba mi segundo combinado preferido: Italia. Alemania, Inglaterra y Francia.

Desde aquel momento los cuatro, con España a la cabeza y Holanda por la parte culé me llaman mucho. Qué años tan bonitos del Barcelona en el 2006, anteriores y posteriores…! Aquella Alemania del nacimiento mundial de Podolski, de la consagración de Ballack, de Klose… La Inglaterra de Terry, Gerrard, Beckham, Neville. La Italia de casi todos los futbolistas que en aquel momento me gustaban, Pirlo, Gattuso, Totti, De Rossi… La Francia de los últimos pasos de algunos como Trezeguet, Zidane y Barthez. Si, Barthez, uno de los artífices de aquel gran Milan que me enamoró como a media Europa en 2006, el mismo equipo que años después se desvanece.

Final

Una final que no fue justa del todo, se decidió por penaltis, para mí, la mayor injusticia en el fútbol.  Italia y Francia se disputaron la noche del 9 de julio de 2006 la copa del mundo. Pitada por un argentino, los de Marcello Lipi y los de Raymond Domenech lucharon bajo los focos del Estadio Olímpico de Berlín. Ambas porterías recibieron muchos goles. Solo uno fue directo, el resto fueron penaltis. Más que recordarse por goles este partido se recuerda por el famoso cabezazo que Zidane le propició a Marco Materazzi. Esa noche el francés se despedía del fútbol en el terreno de juego. Tensión y unas sucias palabras hicieron que por minutos se dejase de hablar de fútbol para hablar de acciones extra futbolísticas.

El galo fue expulsado y Francia bajó su nivel de juego. Era el minuto 110, en prórroga, y con el marcador señalando un empate entre ambos combinados se llegaría a la tanda de penaltis. Cinco anotados por los italianos frente a cuatro por el conjunto francés darían la victoria a los azzurri. Fabio Grosso hacía saltar la alegría en las gradas y en todo un país, ante las lágrimas de los franceses. Las dos caras de una final, dos lágrimas que se cruzan en el mismo momento. Italia ganaba su cuarto mundial. «Orgoglio azzurro, Italia nel cuore». Orgullo azul, Italia en el corazón. Eso rezaba el bus que los llevaba a lo largo del país germano a conquistar el más ansiado tesoro futbolístico.

 

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Selección de Inglaterra 2006
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Selección de Italia 2006

De los 198 países que participaron en las rondas de clasificaciones 32 fueron las selecciones finalistas. Las aquellas que compitieron en Alemania por la ansiada copa dorada.

 

 

Jugadores estrella

Fue un mundial plagado de estrellas a un lado y otro del continente europeo, con clara hegemonía europea. El viejo continente se impuso al Brasil de Kaká o la Argentina de Aimar, Saviola y Messi, quien presentaron mundialmente. Recuerdo al checo Milan Baros junto a Koller o Jankulovski, a Nedved despidiéndose como a nuestro Raúl, a Podolski

Recuerdo haber vivido la final pensando en porqué me marcaba tanto este campeonato.

Fue un gran mundial, ni Cristiano ni Messi monopolizaban el fútbol todavía, se podía disfrutar de manera mucho más abierta. Fue el último mundial de jugadores legendarios como Ronaldo, Jan Koller, Zinedine Zidane, Henrick Larsson, Cafú, Alessandro Del Piero, Francesco Totti y Oliver Kahn. Al mítico portero con cara de pocos amigos todavía lo recuerdo como uno de los mejores a nivel mundial. También recuerdo cuando se le escapó el balón por debajo del cuerpo en una de las porterías del Bernabéu. Eso fue un fallo como otro cualquiera, todo humano falla.

Diez años después nadie se olvida de Francesco Totti, del Piero, Zidane, Ronaldinho, Luis Figo, Ruud Van Nistelrooy, Raúl, Shevchenko, Didier Drogba, Pavel Nedved, Michael Ballack, Hernán Crespo, Kaká, Ronaldo o Juan Román Riquelme. Además, nos alegramos de haber conocido a jóvenes estrellas como Lionel Messi, Robin Van Persie y Cristiano Ronaldo. Un mundial que no se olvida tan fácilmente, que será recordado durante muchos años más de los que nos pensamos. Un mundial del que cuando echo la vista atrás me gustaría tener una varita mágica para revivirlo como entonces. A este campeonato de fútbol de 2006 le doy gracias por haberme despertado tantas sensaciones positivas .

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Aquí hablé de esta final ya hace unos años: http://siempreel8.com/2013/07/12/copa-mundial-de-futbol-2006-italia/

Fernando Torres, el 9.

¿De verdad son necesarios los ídolos? Preguntaba Patricia hace unos días.

No puedo evitar contestarle.

Porque un ídolo es una vía directa al corazón del aficionado, del hincha. Cada crítica duele como si fuera propia, cada elogio hace henchirse de orgullo, y los insultos duelen más que si insultaran a tu propio hermano.

Eso me ocurre a mí, y a cientos de atléticos, con Fernando Torres. El niño comenzó a ser un ídolo cuando empezó a ser el niño de los amores rojiblancos, cuando daba sus primeras cabalgadas por el Calderón, y marcaba sus primeros goles.

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Ha llovido mucho en la orilla del Manzanares desde entonces, cuando el chaval de diecisiete años debutaba ante el Leganés, en los infiernos de segunda. Muchas lluvias han caído desde entonces desde aquel 2001, y aún así el río volvió a teñirse de rojiblanco aquel 4 de enero de 2015, cuando regresó. Cuando volvió a casa.

Servidora, como tantos otros, se compró su camiseta, aunque el Niño viniera en horas bajas, aunque no fuera el de antes y muchas y malas lenguas murmuraran que regresaba al Atlético para retirarse. Porque, siete años y medio antes, supe que se iba, pero que era un billete con fecha de regreso, y prometí que llevaría la rojiblanca con su nombre el día que volviera a lucir el nueve. Que defendería su camiseta igual que él defendió su escudo del alma hasta llevando la elástica de otros colores.TORRES_ESCUDOblog

La historia de Fernando Torres es una historia de fe, de corazón y de lealtad, una historia que sólo podía ser rojiblanca.

El Niño preferido del gran Luis Aragonés nos ayudó a salir de Segunda y luchó como nadie en los años en primera, convirtiéndose en capitán y dejándose la piel en cada partido. Con tan sólo 19 años era ya un ídolo y capitán del Calderón, porque se lo había ganado con coraje y corazón, que diríamos ahora en disciplina Simeone.

Convocado con la selección absoluta y convertido en uno de los grandes delanteros de España (a pesar de las críticas de la prensa, siempre presentes), Fernando quiso crecer, y un Atlético que apenas lograba luchar con la Europa League no se lo permitía. Rechazó decenas de propuestas de grandes clubes, pero el momento de abandonar el Manzanares llegó.

Corría el año 2007 y el Atlético perdió ante el Barcelona por un escandaloso 0-6 que muchos nunca olvidaremos. Mientras el capitán apenas podía aguantar las lágrimas de frustración porque su equipo no lograba levantar el vuelo, veía a compañeros suyos retirarse del terreno de juego riendo, bromeando con la derrota. Y el Niño dijo basta.

“Es un partido para olvidar, del que no se puede sacar absolutamente nada positivo. La semana se está haciendo larguísima. Es difícil dormir, salir a la calle… espero que pase cuanto antes para que llegue el siguiente partido. Con el tiempo todo se va olvidando, pero a mí, tres días después, no se me va de la cabeza
  • Declaraciones de Fernando días después del partido.
“Vergonzosa la actuación del Atlético de Madrid ante su público del Vicente Calderón. Pese a tener muchas cosas en juego, los rojiblancos se han visto claramente superados por un Barcelona que ya ganaba por 0-3 al descanso merced a los goles de Messi, Zambrotta y Eto’o. Luego serían Ronaldinho, el propio Messi e Iniesta los encargados de dar la puntilla a un equipo simple, sin ideas y que acabaría quedándose con un hombre menos por la expulsión de Fabiano Eller.”
  • Así de dura fue la prensa con el Atlético.

En julio fichó por el Liverpool y marchó a Inglaterra, donde esperaba triunfar y ganar títulos. Y lo hizo, aunque quizá no como él querría. Fue pichichi de la premier dos temporadas, ganó una Champions, una Europa League, y con la selección absoluta venció un Mundial y dos Eurocopas, pero su paso por el Chelsea con Mourinho, en el Milán y las lesiones, agotaron la chispa del genio que podía haber sido.campeondelmundo

Fueron siete años y medio hasta que regresó al Calderón. De nuevo en la que fue su casa durante tantos años, desde la grada y desde la hierba, se le recibía; aclamado por 45.000 personas que coreaban su nombre. Los niños preguntaban cuándo empezaba el partido, por qué había un hombre solo en el campo, por qué todos habían venido por él.14203790741461_997x0

Porque se lo merecía. Porque Fernando Torres fue un ídolo dentro y fuera del campo, como jugador Atlético y de otros equipos. Incluso lejos de su tierra (el Calderón), defendió los colores rojiblancos; nunca dijo una palabra más que de agradecimiento por su equipo, siempre lo apoyó, y eso, es lo que hacen los ídolos.

“Regresé al Atlético en busca de mi felicidad. Cuando era niño mi gran sueño era jugar en el Atlético de Madrid. Entonces lo conseguí y regresar siete años y medio después significó para mí hacer realidad otro sueño. Fue todo un honor jugar para Liverpool FC, Chelsea y A.C. Milan, pero una cosa me queda muy clara: como el Atleti no hay ninguno.”

Hoy la situación de Fernando es complicada, hace meses Cerezo reiteró que no se planteaban la compra del Nueve, atascado en el gol 100 en una sequía que desesperaba hasta a los más fieles. Pero la vida del delantero, más que la de cualquier otro jugador de campo, son rachas, y Torres supo salir. Ahora ha sabido sacar adelante al equipo con goles importante y ha vuelto a abonarse a enviar balones al fondo de la red; el último, cerrando el Calderón hasta la temporada que viene, ante el Celta.

La renovación es aún un tema tabú, del que no se hablará hasta después de la final de Champions, aunque ya se hayan confirmado renovaciones como la de Saúl y la de Tiago, aunque la afición lo tenga claro, y lo corea desde la grada cada partido defendiéndole como él hizo desde el primer día.

Fernando Torres se ha ido convirtiendo, poco a poco, en un mito para el equipo, que ha defendido el escudo aunque no le tocaba, que ha dado la cara por él y ha regresado porque no quería morir sin ganar un título con el atlético de Madrid.

En un Atlético que más que nunca se basa en las convicciones, en soñar, Fernando Torres es una pieza más, imprescindible en el bloque.torres-vio-porteria-camp-nou-1459883898417

Niño, que regresaste al Atleti para ganar un título, marca un gol en Milán, gana la Champions con nosotros, llévanos a la gloria como siempre hemos querido, porque un jugador como tú es el que necesita el Atlético, un jugador que, llueva o nieve, nunca deja de soñar.

Los 25 de la Roja

Ondean desde ayer los rostros de los 25 preseleccionados de Del Bosque para la Eurocopa 2016 en Francia. En una España sumida en el debate sobre la final de la Euroga League, la de la Copa del Rey y la Champions, han pasado más desapercibidos que en otras ediciones de la competición europea por excelencia después de la Champions League.

Arrancan 25 jugadores más jóvenes que para el Mundial, un equipo diferente que espera superar el batacazo de Brasil, sin el peso extra de partir como favoritos. Porque, señores, todos lo sabemos, España este año no entra en las quinielas para alzarse con el título.

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Entran en la lista:

Porteros:

  • Casillas (Oporto)
  • De Gea (Manchester United)
  • Sergio Rico (Sevilla)

Defensas:

  • Piqué (Barça)
  • Bartra (Barça)
  • Jordi Alba (Barça)
  • Sergio Ramos (Real Madrid)
  • Carvajal (Real Madrid)
  • Juanfran (Atlético)
  • Azpilicueta (Chelsea)

Centrocampistas:

  • Iniesta (Barça)
  • Busquets (Barça)
  • Isco (Real Madrid)
  • Saúl (Atlético)
  • Koke (Atlético)
  • San José (Athletic)
  • Bruno (Villarreal)
  • Thiago (Bayern Munich)
  • Silva (Manchester City)
  • Cesc (Chelsea)

Delanteros:

  • Lucas Vázquez (Real Madrid)
  • Nolito (Celta)
  • Aduriz (Athletic)
  • Pedro (Chelsea)
  • Morata (Juventus)

Una lista muy variada, donde después de muchos años se difumina el monopolio del Real Madrid y del Barça, donde se quedan fuera maratonianos de la Roja como Mata, favoritos como Alcacer, jugadores discutidos como Costa, y también aquellos que amenazaban (la prensa) con resurgir de sus cenizas, como Fernando Torres.

Hacer una lista de seleccionados nunca es fácil, y a Del Bosque le están lloviendo críticas por dejar fuera al delantero del Valencia, Alcácer, que ha hecho una temporada espectacular a pesar de las horas bajas de los de Mestalla, y para más INRI, fue el goleador de la fase clasificatoria. Como siempre en el fútbol, la validez de la estrategia la demuestran los resultados.

Sorprenden las incorporaciones de los recién llegados Bruno, Lucas Vázquez y Saúl. Bruno, que ya probó a jugar dos amistosos con la Roja, no se le esperaba en la lista, y tiene muchas papeletas para caer de ella en la lista definitiva para la Euro, a favor de Busquets y el que se presume que sea su cambio, San José.

Lucas Vázquez viene haciendo un gran final de temporada en el Real Madrid, y no puede haber mejor escaparate para ser llamado por Del Bosque, un jugador explosivo que, a pesar de haber marcado solo cuatro goles, tiene el lujo de poder sustituir a cualquier jugador de la archiconocida BBC.

Saúl Ñiguez es otra de las grandes sorpresas, aunque los atléticos llevaban pidiendo su convocatoria desde el inicio de temporada, porque el chaval, de sólo 21 años, se ha convertido en un imprescindible de los rojiblancos, heredero de la estela de mediocampistas que marcan otros convocados y reyes del medio campo, Iniesta y Koke.

El mundo del fútbol se pregunta si habrá dado Del Bosque con la clave de otra generación de jugones como la que hizo grande a España en Alemania, si al fin habrá encontrado el 9 que busca y esconde, si este año podremos dar la sorpresa y volver a colocarnos en lo alto de Europa o, por el contrario, habrá que tomar nota de cambios.

El camino se acorta, solo quedan 23 días.